A los cinco años, Yvemarthe fue diagnosticada de un cáncer que afectaba a ambos riñones. El Hospital Pediátrico St. Damien, en Haití, le proporcionó el tratamiento que necesitaba. Hoy, años después, trabaja en ese mismo hospital y continúa construyendo su futuro. Su historia pone rostro a la importancia de garantizar el acceso a la salud infantil en un país sumido en una profunda crisis humanitaria.

La historia de Yvemarthe habla de mucho más que una enfermedad superada. Nos recuerda lo que puede significar para un niño o una niña acceder a un tratamiento médico adecuado y crecer con la oportunidad de desarrollar su propio proyecto de vida.
Cuando tenía cinco años, la salud de Yvemarthe comenzó a deteriorarse. A esa edad, muchos niños y niñas están descubriendo el mundo, aprendiendo en la escuela y construyendo sus primeras amistades. Para ella y su familia, la infancia quedó marcada por un diagnóstico difícil de afrontar: un tumor de Wilms bilateral, un tipo de cáncer renal que afectaba a ambos riñones.
Yvemarthe necesitaba atención médica especializada. En Haití, acceder a este tipo de tratamiento puede resultar especialmente complicado para las familias que no disponen de recursos económicos suficientes o que viven lejos de los centros sanitarios capaces de ofrecerlo.
En el Hospital Pediátrico St. Damien, Yvemarthe pudo recibir una intervención quirúrgica, quimioterapia y acompañamiento por parte de un equipo médico que atendió tanto sus necesidades físicas como su bienestar emocional.
El tratamiento no fue fácil, pero pudo seguir adelante con la atención que necesitaba.
Al recordar aquella etapa, Yvemarthe explica que se considera curada desde hace años. Su lucha contra el cáncer comenzó cuando apenas tenía cinco años y hoy puede llevar una vida activa, continuar aprendiendo y mirar hacia el futuro con esperanza.

St. Damien: El hospital que la ayudó a recuperar su futuro
Para Yvemarthe, el Hospital Pediátrico St. Damien es mucho más que el lugar donde recibió tratamiento. Es el centro que contribuyó a salvarle la vida y donde su historia está vinculada a la de otras muchas familias que necesitan atención médica especializada.
La recuperación le permitió crecer, estudiar, trabajar y desarrollar sus propios proyectos. También dejó una huella en su familia, que pudo recuperar la tranquilidad y la esperanza después de vivir la incertidumbre de una enfermedad grave durante la infancia.
Hoy, Yvemarthe ha regresado a St. Damien desde una perspectiva muy diferente. Trabaja como responsable de gestión financiera, ocupándose de tareas contables y administrativas que contribuyen al funcionamiento del hospital. Al mismo tiempo, continúa sus estudios, desarrolla un proyecto empresarial y prepara los siguientes pasos de su vida.
Su trayectoria muestra cómo el acceso a la atención sanitaria puede influir mucho más allá del tratamiento de una enfermedad. Poder recibir los cuidados necesarios en la infancia puede abrir la posibilidad de crecer, formarse, trabajar y decidir sobre el propio futuro.
La historia de Yvemarthe también nos recuerda que las personas que reciben atención médica no deben quedar definidas únicamente por la enfermedad que han vivido. Son personas con capacidades, aspiraciones y proyectos propios.
La realidad de Haití: cuando acceder a la sanidad se convierte en un desafío
La historia de Yvemarthe adquiere una dimensión especial cuando se sitúa en el contexto de Haití, un país que atraviesa una profunda crisis humanitaria.
La violencia ejercida por grupos armados, la inestabilidad política, la inseguridad alimentaria y el desplazamiento de población dificultan el acceso de muchas familias a servicios esenciales. La situación también afecta al sistema sanitario: la inseguridad, la falta de recursos y las dificultades para desplazarse hacen que recibir atención médica a tiempo sea un reto para numerosas personas.
Según UNICEF, a principios de junio de 2026, 2,8 millones de niños y niñas en Haití necesitaban asistencia humanitaria. Cerca de 1,5 millones de personas se habían visto obligadas a abandonar sus hogares dentro del país, aproximadamente la mitad de ellas menores de edad. Además, alrededor de 5,7 millones de personas sufrían o podían sufrir niveles elevados de inseguridad alimentaria aguda.
Estas cifras describen una crisis que afecta a la vida cotidiana de la población. Para una familia con un hijo o una hija enferma, las dificultades pueden acumularse: conseguir transporte, encontrar un centro que pueda atender el problema, afrontar los gastos asociados al desplazamiento y mantener la continuidad del tratamiento.
En el caso del cáncer infantil, el acceso a un diagnóstico y a un tratamiento especializado puede ser determinante. Sin atención médica adecuada, las posibilidades de recuperación se reducen y las familias se enfrentan a decisiones especialmente difíciles.
Por eso, la historia de Yvemarthe no es solo un testimonio personal. También nos ayuda a comprender lo que está en juego cuando hablamos del derecho a la salud en Haití: la posibilidad de que niños y niñas reciban atención médica, superen una enfermedad y puedan desarrollar sus capacidades y aspiraciones.

Hospital Pediátrico St. Damien: Atención y oportunidades para la infancia
Fundado en 1989 por NPH, el Hospital Pediátrico St. Damien está situado en Tabarre, en el área metropolitana de Puerto Príncipe. Es el único hospital del país dedicado íntegramente a la atención pediátrica y prenatal, incluida la atención a embarazos de alto riesgo.
En 2025, el hospital prestó 47.290 servicios a mujeres y niños en situación de necesidad. Esta actividad incluye consultas, ingresos hospitalarios, atención de urgencias y otros servicios sanitarios esenciales.
La historia de Yvemarthe muestra de una forma muy concreta por qué importa sostener estos servicios. Cuando era una niña, necesitó atención especializada y pudo recibirla. Hoy, como adulta, trabaja en el hospital que formó parte de su recuperación y continúa construyendo su propio camino.
Su experiencia no permite anticipar el desenlace de otras historias, pero sí nos recuerda que cada niño y cada niña merece la oportunidad de recibir los cuidados que necesita.
Acompañar al Hospital St. Damien para que más niños y niñas reciban atención
Yvemarthe pudo superar una enfermedad grave durante su infancia y hoy continúa construyendo su futuro. Su historia nos invita a pensar en todos los niños y niñas de Haití que necesitan atención sanitaria especializada y en la importancia de que existan centros preparados para ofrecerla.
En un contexto de crisis humanitaria, mantener estos servicios es un esfuerzo que requiere compromiso y recursos continuados. Las aportaciones periódicas contribuyen a sostener la labor del Hospital Pediátrico St. Damien y su atención a la infancia y a las mujeres embarazadas que necesitan cuidados especializados.
Tu colaboración ayuda a sostener un proyecto que sitúa el derecho a la salud y la dignidad de las personas en el centro de su trabajo.
Súmate a Fundación NPH y acompaña al Hospital St. Damien con 10 € al mes. Contribuye a que niños y niñas en Haití puedan acceder a la atención sanitaria que necesitan.




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