Durante 25 años, Carmitude Michel ha dedicado su trayectoria profesional al cuidado de niños y niñas en Haití. Desde el Hospital St. Damien de NPH, trabaja para garantizar una atención pediátrica de calidad, acompañando especialmente a pacientes que necesitan cuidados paliativos y tratamiento oncológico. Su historia habla de vocación, experiencia y de una convicción que ha guiado toda su carrera: poner la vida y el bienestar de cada persona en el centro.

“La vida es lo más preciado que tenemos.” Esta convicción resume la manera en que Carmitude Michel entiende su profesión y su compromiso con la infancia. Durante 25 años ha trabajado en el ámbito de la atención pediátrica en Haití y, en el Hospital Pediátrico St. Damien de NPH, ha desarrollado una amplia trayectoria acompañando a niños y niñas con diferentes necesidades de salud.
Carmitude es coordinadora de cuidados pediátricos y responsable de cuidados paliativos en el área de oncología. Su trabajo consiste, entre otras responsabilidades, en garantizar la continuidad de la atención y supervisar al equipo para que los cuidados se desarrollen de acuerdo con estándares y principios internacionales.
Una profesión centrada en el cuidado
Para Carmitude, trabajar en salud infantil significa mucho más que atender una enfermedad. Significa acompañar, coordinar esfuerzos y procurar que cada niño y cada niña reciba una atención de calidad.
A lo largo de su trayectoria ha trabajado en diferentes áreas de pediatría. Durante sus primeros diez años en NPH estuvo vinculada a los servicios de urgencias y cuidados intensivos, donde se enfrentó a diagnósticos complejos y poco frecuentes. Entre sus experiencias profesionales recuerda especialmente el diagnóstico de un caso de enfermedad de Kawasaki y otro de taponamiento cardíaco, situaciones en las que la vigilancia y la atención del equipo fueron fundamentales.
Con el paso de los años, también acompañó a niños y niñas con enfermedades infecciosas, patologías crónicas, enfermedades degenerativas y cáncer. Algunos de los casos oncológicos que recuerda corresponden a linfoma de Burkitt, tumor de Wilms bilateral, hepatoblastoma y retinoblastoma.
Hoy, una parte importante de su trabajo está dedicada al acompañamiento de la infancia diagnosticada con cáncer.

Atención pediátrica sin discriminación
Uno de los aspectos que Carmitude considera especialmente importante en el trabajo de NPH es que la atención sanitaria se plantea desde una perspectiva integral.
En el Hospital St. Damien, explica, los niños y niñas pueden recibir atención en un espacio que busca respetar estándares, procedimientos y recomendaciones internacionales. También destaca el acompañamiento psicológico disponible para pacientes y familias y el principio de ofrecer el mismo trato a todas las personas, sin discriminación.
Para Carmitude, esta manera de trabajar está estrechamente vinculada a la filosofía que encontró en NPH: ofrecer atención de calidad con compasión, sin esperar nada a cambio y movilizando los recursos necesarios cuando una vida necesita atención.
“Cuando se trata de salvar una vida, se ponen en marcha todas las medidas necesarias, porque la vida es lo más preciado.”
— Carmitude Michel
Historias de recuperación que dejan huella
Trabajar durante tantos años en atención pediátrica también significa ser testigo de historias que permanecen en la memoria.
Entre sus experiencias más significativas, Carmitude recuerda a niños y niñas con cáncer que, después de recibir tratamiento, lograron entrar en remisión y convertirse en supervivientes. Para ella, poder acompañar estos procesos ha sido una de las grandes satisfacciones de su trayectoria profesional.
Son historias que ayudan a entender que hablar de salud infantil no consiste únicamente en hablar de enfermedades o dificultades. También significa hablar de atención, acompañamiento, recuperación y oportunidades.

Mirar hacia el futuro de la salud en Haití
Carmitude conoce de cerca los desafíos que afronta el sistema sanitario de Haití. Su mirada sobre el futuro, sin embargo, es optimista.
En su entrevista, reconoce las dificultades políticas y de infraestructura que atraviesa el país, pero defiende la necesidad de seguir trabajando y adaptando las estrategias para responder a un contexto cambiante. Para ella, mirar hacia adelante requiere revisar los objetivos y desarrollar nuevas alternativas que permitan avanzar.
Su perspectiva también está marcada por su experiencia. Recuerda que, años atrás, el sistema sanitario haitiano contaba con una estructura formada por hospitales de referencia, hospitales universitarios y centros de salud que permitían organizar la atención pediátrica.
El valor de quienes hacen posible la atención
Carmitude también quiere que quienes apoyan el trabajo de NPH conozcan el impacto que tiene su colaboración.
En su testimonio explica que las donaciones han contribuido a los servicios de la clínica, urgencias y hospitalización, incluyendo áreas como neonatología, oncología y cuidados intensivos. Según señala, este apoyo ha permitido reforzar la atención de muchos niños y niñas que han pasado por estos servicios.
Más allá de las cifras, su mensaje pone el foco en algo esencial: la atención sanitaria requiere personas, recursos y equipos preparados para responder a las necesidades de cada paciente.

Una vida dedicada al bienestar de los demás
Después de más de dos décadas de trabajo, Carmitude define su experiencia en NPH desde una perspectiva profundamente humana.
Explica que formar parte de una institución orientada a las personas más vulnerables le ha permitido desarrollar una forma de ejercer su profesión basada en el apoyo, el amor, la compasión, la comprensión y el respeto mutuo.
Su historia también recuerda el papel fundamental de quienes trabajan cada día en los servicios de salud: profesionales que, desde su conocimiento y experiencia, contribuyen a que niños y niñas puedan acceder a una atención adecuada y a que sus familias encuentren acompañamiento en momentos especialmente difíciles.
“Hoy dedico mi vida a una gran causa: apoyar a los niños y niñas diagnosticados con cáncer.”
— Carmitude Michel
La historia de Carmitude es, en definitiva, una historia de vocación y compromiso con la salud infantil en Haití. Una trayectoria construida durante 24 años alrededor de una misma idea: cuidar a cada persona con dignidad y poner su bienestar en el centro.




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