Desde 2014, Fundación Nuria García y Fundación NPH colaboran para mejorar las oportunidades de niños, niñas y jóvenes en situación de vulnerabilidad. Su actual apoyo al proyecto de salud y nutrición de Casa San Andrés, en Guatemala, contribuye a garantizar necesidades esenciales de menores vulnerables, que son el primer paso de un camino hacia la salud, el desarrollo, la educación, la autonomía y un futuro con más oportunidades.

En Casa San Andrés, la sede de NPH Guatemala en San Andrés Itzapa, el cuidado de la infancia se entiende como un proceso integral. La alimentación, la salud y el bienestar emocional no son objetivos aislados: son condiciones necesarias para crecer, desarrollarse, aprender y avanzar hacia una vida autónoma.
El proyecto de salud y nutrición para niños, niñas y jóvenes guatemaltecos está siendo apoyado por Fundación Nuria García desde el año 2024, contempla la elaboración de menús adaptados a las necesidades de cada persona, la adquisición de alimentos, la atención médica primaria y especializada, atención a la discapacidad y el acompañamiento psicológico.
Cuidar la salud para poder seguir avanzando
El apoyo de Fundación Nuria García a este proyecto permite ofrecer una alimentación completa y adaptada a las necesidades nutricionales de cada niño y joven, además de chequeos médicos, tratamientos, atención especializada, rehabilitación y apoyo psicológico. En el caso de jóvenes con discapacidad, el acompañamiento puede incluir planes nutricionales personalizados, medicación especializada y seguimiento individualizado.
De las necesidades básicas a un proyecto de vida
La historia de Ángel muestra ese recorrido. Tiene 15 años y participa en el programa médico-nutricional de NPH Guatemala, mientras estudia secundaria y se forma en el taller vocacional de cocina y gastronomía. Después de tres años de formación, la cocina se ha convertido en su vocación.
Su día combina escuela, alimentación, formación profesional, tareas y deporte. En el taller de cocina ha aprendido técnicas de cocina, seguridad e higiene alimentaria, pero también ha desarrollado habilidades como el trabajo en equipo, la organización y la gestión del tiempo, fortaleciendo su confianza y autonomía.
Ángel se halla en una etapa todavía en construcción: en la que recibe los cuidados y la formación necesaria hoy para poder desarrollar las capacidades que necesitará mañana.
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Cuando las oportunidades se convierten en autonomía
Otra historia es la de Mynor, quien llegó a NPH Guatemala en 2005, cuando tenía ocho años. Comenzó su trayectoria educativa en primero de primaria y, con esfuerzo y acompañamiento, fue avanzando hasta graduarse con honores en primaria, secundaria y formación técnica. Posteriormente estudió en la universidad y obtuvo una licenciatura y dos maestrías, todas ellas con excelentes resultados académicos.
Hoy trabaja como profesional y continúa formándose. Su hermana Rocío, que llegó a NPH Guatemala junto a él, también construyó su propio camino: estudió Psicología Clínica y en 2025 abrió su propia clínica psicológica, donde actualmente atiende a niños, jóvenes, adultos y familias.
Sus historias muestran algo importante: el impacto del acompañamiento no termina cuando un proyecto concreto finaliza, acompañamiento no termina cuando un proyecto concreto finaliza, sino que deja una huella que perdura y continúa transformando la vida de las personas. Las oportunidades brindadas contribuyen a que quienes un día fueron niños y niñas atendidos por NPH puedan convertirse en personas adultas profesionales, autónomas y con capacidad para contribuir a su comunidad.

Una colaboración que mira al largo plazo
El proyecto de salud y nutrición apoyado por Fundación Nuria García forma parte de ese recorrido. Garantizar una dieta equilibrada, acceder a servicios de salud y recibir acompañamiento psicológico puede parecer, a primera vista, una intervención centrada en necesidades inmediatas. Pero detrás de cada una de ellas existe un objetivo más amplio: favorecer el desarrollo integral de niños, niñas y jóvenes y ampliar sus posibilidades de futuro.
El apoyo continuado de Fundación Nuria García al proyecto médico-nutricional los últimos dos años está permitiendo mantener este impacto a medio y largo plazo.
Anteriormente, Fundación Nuria García había apoyado otros proyectos para la infancia en Honduras y Guatemala. Después de más de una década de colaboración, esta alianza representa una forma de entender la cooperación basada en la continuidad: acompañar procesos, responder a necesidades concretas y contribuir a que cada niño, niña y joven pueda desarrollar su propio potencial.
Desde Fundación NPH queremos agradecer a Fundación Nuria García su compromiso continuado con la infancia y su confianza en nuestro trabajo. Su apoyo nos permite acompañar a niños, niñas y jóvenes no solo en sus necesidades del presente, sino también en el camino hacia un futuro con más oportunidades, autonomía y bienestar.
Porque el impacto no siempre se mide únicamente en lo que se consigue hoy. También se encuentra en todo aquello que una persona puede llegar a hacer mañana cuando ha tenido la oportunidad de crecer, aprender y avanzar en condiciones dignas y de mayor bienestar.



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