Una graduación muy especial

Xavier Adsarà director de la Fundación NPH viaja frecuentemente a los programas que NPH tiene en América Latina, pero este viaje a Guatemala fue más especial porque pudo asistir a la graduación de uno de sus ahijados que forma parte del programa UnaFamilia Unida.
tesminio padrino del programa UnaFamilia Unida en Guatemala

Xavier Adsarà, viernes 17 de noviembre 2023:

Cuando apadrinamos en casa (yo, mi pareja y nuestros 2 hijos, José María y Adama), nunca eres totalmente consciente del gran impacto que tiene nuestra pequeña ayuda en alguien como Esdras, un joven de 15 años de edad que formaba parte del programa “UnaFamilia Unida”, que garantiza la educación y la atención médica de niños y jóvenes que viven en condiciones de vulnerabilidad con la familia biológica.

Esdras vive con sus padres en la localidad de San Andrés Itzapa, un pueblo rural encantador, a escasos 15 minutos en camioneta de nuestro centro Casa San Andrés, en NPH Guatemala, que precisamente cuenta, entre otros programas, con uno de protección, es nuestro centro de cuidado residencial para más de 50 niños y jóvenes vulnerables que han ingresado en NPH por orden del juez, al no tener garantizados sus derechos más fundamentales en un entorno libre de violencia. Estos jóvenes no pueden vivir con su familia biológica.

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Pero el caso de Esdras es muy distinto, el sí puede vivir con su familia biológica y sus 8 hermanos, ya que el entorno familiar es pobre, pero puede crecer en un entorno pacífico y libre de violencia. Sus padres quieren y aman a sus hijos, pero debido a su situación de extrema precariedad, no pueden garantizar la educación y la salud de sus 8 hijos.

Sin embargo, quiero recalcar que constituyen una familia unida, que se quieren, apoyan y cuidan unos de los otros.

Hace apenas 5 días llegué como director de la Fundación NPH en España, a visitar NPH Guatemala, para apoyar a NPH en la recepción oficial de la Cooperación Española en Guatemala, lo que denominamos la AECID (Agencia Española de Cooperación al Desarrollo), pero también para participar de la celebración del 27 aniversario de NPH Guatemala y del encuentro anual de Hermanos Mayores (niños convertidos en personas adultas que crecieron en NPH cuando yo ejercí de voluntario hace exactamente 23 años).

Al llegar a NPH Guatemala, me enteré de que Esdras (15 años) y su hermano Dani, de 17 años, iban a graduarse en su escuela en San Andrés Itzapa, y que la familia me había invitado a compartir este gran momento acompañado del equipo local de NPH del programa “UnaFamilia Unida”.

El miércoles 15 de noviembre a las 3 de la tarde fuimos a recoger en la camioneta de NPH a gran parte de la familia de Esdras en su casa. Jorge (hermano mayor de NPH Guatemala, nuestro conductor, el primer niño que fue acogido en NPH Guatemala en 1997), nos llevó a la escuela de S. Bartolomé, en la cima de la montaña de S. Andrés de Itzapa, desde donde se visualizaba todo un gran valle verde con unas vistas preciosas a la región.

No soy capaz de expresar la emoción que sentí al presenciar la graduación de Esdras y su hermano Dani, acompañando a la mamá de Esdras, su hermano Álvaro (30 años, 4.º de abogacía) y el resto de la familia. Poder presenciar, vivir y acompañar a esta familia, en la graduación de 2 de sus hijos, con la ayuda de NPH, ha sido maravilloso y fue una constatación de la importancia de nuestro compromiso con la misión de NPH. Un recuerdo imborrable que llevaré el resto de mis días conmigo.

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Tras la graduación, nos desplazamos hasta la casa de Esdras, con sus 8 hermanos, y su mamá, a los que se sumaron algunos de sus vecinos más cercanos y su padre (llegó muy tarde del trabajo, es vigilante en Parramos), y alrededor de una gran mesa localizada en el centro de su humilde vivienda, seguimos celebrando las graduaciones. La cena consistió en un plato de arroz, salsa y pollo, y un rico “fresco” (así se le llama a las bebidas de agua y jugo de fruta local).

Durante la cena, Esdras y su hermano Dani recibieron regalos del equipo de “UnaFamilia Unida” de NPH Guatemala, de sus vecinos y de mi persona como padrino, tras los cuales empezamos a soltarnos y bromear unos con otros. Terminamos todos riendo abiertamente, y lanzándonos “puyas” (bromas) con una naturalidad y una espontaneidad que parecía que nos conociéramos desde hace años.

Al final de la cena, llegaron los tradicionales parlamentos por parte de la mamá de Esdras, su hermano Álvaro, Dani y mi persona. Recuerdo las palabras de Dani perfectamente, cuando recordó con mucha emoción como superaron recientemente uno de los instantes más duros de su vida, la enfermedad de su madre, que estuvo a punto de no alcanzar la celebración de la graduación de sus 2 hijos, un logro difícil de alcanzar antes de la llegada de NPH a esta familia.

…. Y ahora, Javier, estas palabras son para ti. Y me miró fijamente, la cierta timidez se volvió en una mirada tierna y dulce. Javier, pensábamos que no vendrías a la graduación de Esdras, pensábamos que no tendrías tiempo de venir, pensamos que no nos acompañarías en este día tan importante de nuestras vidas y para nuestra familia. Yo le decía a Esdras, no creo que venga, no te hagas ilusiones. Y, sin embargo, aquí estás, con nuestra familia y todos nosotros, acompañándonos. Gracias”.

No puedo explicar la emoción que me embargó estar en esta mesa, acompañando a Esdras, Dani y su familia, en ese momento comprendí la importancia de mi presencia en ese día especial, tan íntimo para la familia y el propio Esdras. Y la importancia del compromiso que asume NPH y nosotros como padrinos cuando apadrinamos a un joven de la comunidad que vive con su familia, dentro del programa “UnaFamilia Unida”.

La mamá de Esdras, hace unos meses, sufrió unos dolores en la cabeza de tal intensidad que le paralizó su vida diaria. No tenían medios para ir al doctor, y recibir un diagnóstico y un tratamiento adecuado. NPH ha intervenido para acelerar y cubrir las pruebas diagnósticas, visitas al médico y el tratamiento a aplicar. Sus hijos han cuidado de ella durante todo este tiempo con un cariño inmenso, proporcionándole todo el amor y el cariño que unos hijos pueden dispensarle a una madre, aun a pesar de las limitaciones económicas que sufren por su propia condición de pobreza extrema. En estos momentos ya podemos confirmar que la mamá de Esdras padece un problema de circulación sanguínea que le provoca problemas de tensión arterial elevada. En el momento que estoy escribiendo estas líneas, la mamá, Berta, tiene cita al cardiólogo y todavía no se sabe el alcance de su enfermedad, pero ya se ha descartado al menos la presencia de un tumor, lo que nos tranquiliza a todos. La familia de Esdras, podrá seguir disfrutando de una vida en familia con su madre, como hasta ahora.

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Esdras sueña con seguir estudiando, ir a la universidad y ser médico. Dani sueña con seguir estudiando, ir a la universidad y ser profesor de deporte.

Su hermano mayor, Álvaro, terminará su carrera de abogacía en apenas 2 años y mientras sigue compaginando sus estudios con un trabajo estable que le permite pagarse sus estudios y apoyar a la familia. Durante la celebración de la graduación de Esdras, Álvaro me comentó que siempre que puede les habla a sus hermanos de la importancia de centrarse en los estudios y no ser padres a una edad temprana. Es la única forma de salir de la pobreza y poder alcanzar una vida mejor, con estudios y preparación. Pero deben ser fuertes ante la presión cultural que hay en Guatemala de ser padres y casarse a temprana edad, lo que obliga a la mayoría de los jóvenes a interrumpir sus estudios, su futuro, y sus sueños de una vida mejor por un trabajo muchas veces informal, y nunca bien pagado.

Roseline, la hermana mayor de Esdras, también trata de alcanzar sus sueños y desea seguir estudiando.

Todo esto es posible gracias al programa “UnaFamilia Unida”, que trata de mantener a la familia unida, garantizando el derecho fundamental que tienen todos los niños de acceder a una educación y salud para los hijos que conviven con la familia biológica que no puede garantizar estos mismos derechos.

De esta forma, mantenemos a la familia unida y podemos romper con la situación de pobreza intergeneracional. Y así, las familias de la comunidad se mantienen unidas.

Que maravilla poder formar parte de NPH y de este programa.

¿Qué hubiera sido de la suerte de Esdras y sus 8 hermanos de no ser por NPH?

NPH sigue haciendo una labor maravillosa desde hace casi 70 años y animaría a todo los que lean estas palabras a que se conviertan en padrinos de un niño o una niña que forma parte del programa “UnaFamilia Unida” en NPH.

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