El Lugar Donde Nace un Niño No Debería Decidir Si Sobrevive al Cáncer

Cada 15 de febrero, el mundo conmemora el Día Internacional del Cáncer Infantil, una fecha que nos recuerda la urgencia de mejorar el acceso a tratamientos para niños y adolescentes con esta enfermedad.

En Haití, donde el sistema de salud enfrenta enormes desafíos, el Hospital St. Damien es el único centro en el país con un departamento oncológico pediátrico, dedicado exclusivamente a la atención pediátrica y prenatal ofreciendo atención gratuita a cientos de niños que, de otra manera, no tendrían opciones para luchar contra el cáncer.

Las posibilidades de un niño de sobrevivir al cáncer dependen en gran medida del lugar donde nace, lo que convierte esto en una de las disparidades más marcadas en la atención médica global.

El último trimestre de 2024, el Hospital St. Damien brindó 1.928 consultas pediátricas, de las cuales el 8.5% correspondieron a oncología. Durante el año, se pudo ver una creciente demanda de atención para niños con cáncer. El Hospital, además, cuenta con 224 camas, incluyendo una unidad de cuidados intensivos pediátricos de 20 camas, una unidad de cuidados intensivos neonatales de 10 camas, una sala de oncología de 17 camas y una sala de maternidad de 40 camas.

A nivel mundial, el cáncer infantil sigue siendo una de las principales causas de mortalidad en niños. Cada año, se diagnostican aproximadamente 400.000 niños y adolescentes con cáncer en todo el mundo. Sin embargo, en países de bajos ingresos, menos del 30% de los niños con cáncer logran acceder a un diagnóstico y tratamiento adecuados, en comparación con tasas de más del 80% en países de altos ingresos.

Más del 90% de las muertes por cáncer infantil ocurren en países de ingresos bajos y medianos debido a la falta de acceso a tratamientos adecuados, infraestructura hospitalaria y profesionales especializado.

Sin embargo, las dificultades persisten. La inestabilidad social, los problemas de acceso a medicamentos y las dificultades económicas han afectado el cumplimiento de los tratamientos, haciendo que muchos pacientes lleguen en estados avanzados de la enfermedad. A pesar de esto, el equipo médico sigue comprometido en brindar la mejor atención posible.

Paciente recibe tratamiento oncológico en el Hospital Pediátrico St. Damien

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Briana, una niña de 7 años de Grand-Goâve, comenzó su lucha contra el cáncer hace dos años. Su madre, Anne, preocupada por su fatiga constante, la llevó a un hospital local, donde descubrieron anomalías en sus glóbulos blancos. Ante la sospecha de leucemia, fue trasladada a St. Damien, el único hospital en Haití capaz de confirmar el diagnóstico y ofrecer tratamiento.

En St. Damien, Briana recibió atención durante dos años y medio. Su madre encontró apoyo en grupos de acompañamiento para padres, donde recibió información y contención emocional. A pesar de los obstáculos, incluyendo la inseguridad en su trayecto hacia Port-au-Prince, Briana completó su tratamiento con éxito. Hoy, está saludable y lista para comenzar la escuela primaria.

«Nunca podría haber pagado un tratamiento así para mi hija. Doy gracias a Dios, al equipo médico de St. Damien y a la ‘Fondation Haïtienne contre le Cancer Infantile’ por devolverme la esperanza«, expresa Anne.

Briana junto a su madre en una de las salas del Hospital St. Damien

El trabajo del Hospital St. Damien está alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en especial con el ODS 3: Salud y Bienestar, que busca garantizar una vida saludable y promover el bienestar para todos. En Haití, brindar tratamientos oncológicos pediátricos gratuitos es un paso fundamental para reducir la desigualdad en la atención médica (ODS 10) y asegurar que más niños puedan sobrevivir al cáncer.

El cáncer infantil es tratable si se diagnostica a tiempo y se recibe la atención adecuada. Sin embargo, en Haití, muchos niños no logran acceder a un diagnóstico temprano ni a tratamientos adecuados. El Hospital St. Damien sigue luchando contra estos desafíos, pero necesita apoyo. Tu ayuda y concienciación son esenciales para continuar salvando vidas como la de Briana.

La crisis en Haití, marcada por la inestabilidad política, la pobreza extrema y la falta de infraestructura médica, afecta gravemente a los niños con cáncer. Muchos llegan al Hospital Pediátrico St. Damien en etapas avanzadas de la enfermedad debido a la falta de diagnóstico temprano y acceso limitado a tratamientos adecuados. Además, la escasez de medicamentos, la inseguridad y la dificultad para el transporte hacen que recibir atención médica sea un desafío constante.

En este Día Internacional del Cáncer Infantil, reafirmamos nuestro compromiso de seguir brindando esperanza y tratamiento a los niños de Haití. Cada contribución cuenta para que más niños puedan tener un futuro libre de cáncer.

Haití, un día en la vida del Padre Rick

Haití está atravesando una crisis extrema que ha afectado todos los aspectos de la vida. La violencia incontrolable dejó más de 5,500 muertos y desplazó a 300,000 personas en el último año. La inestabilidad política ha visto cambiar al primer ministro tres veces y paralizado cualquier avance significativo. La inseguridad y el control de territorios por pandillas posponen las elecciones, que han sido aplazadas desde 2021.
NPH Haiti protege a niños y niñas en conflicto armado en sus programas infantiles | Fundacion NPH

Esta situación ha llevado a que organizaciones como Human Rights Watch informen que la crisis de Haití ha alcanzado niveles catastróficos, con grupos criminales intensificando ataques a gran escala y coordinados contra la población y la infraestructura estatal clave, casi paralizando gran parte del país y empeorando la ya grave situación humanitaria y de derechos humanos

En medio de esta crisis, NPH, el Padre Rick Frechette, su equipo y su Fundación St. Luke continúan brindando apoyo y esperanza a las comunidades más afectadas, enfrentando desafíos diarios para proporcionar atención médica y asistencia humanitaria a los más vulnerables.

Este es el testimonio en primera persona de un día en la vida del Padre Rick Frechette, publicado originalmente en el blog de la Fundación St. Luke: What I do every day…..February 7, 2025

Que hago cada día…

Lamento el retraso en mantener estas notas al día. He estado ocupado ayudando a resolver el secuestro de una niña de 7 años que es nuestra vecina, evaluando y planificando ante los nuevos ataques de pandillas en Kenscoff durante los últimos 10 días (nos preocupa nuestro hogar de NPH para niños vulnerables), trabajando en los diálogos para solicitar una exención de la congelación de 90 días de los fondos de USAID pendientes de evaluación (esto para nuestros muchos pacientes con tuberculosis y VIH), y muchas otras cosas que nos han mantenido más que ocupados.

Jeannine finalmente se sometió a su cirugía para su hidrocefalia. Para ayudarles a entender nuestro dilema, si no actuamos para colocar una derivación (un tubo para mover el exceso de líquido de su cerebro a su intestino), nuestra experiencia es que la cabeza crecerá y crecerá hasta que comience a gotear.

Queremos evitarle esto a la madre, aunque la cirugía no hará que la cabeza tenga un tamaño normal, y la derivación será propensa a infecciones. Si Jeannine vive mucho tiempo, se necesitarán más cirugías para alargar la derivación a medida que crece. Estamos tratando de ayudar a Jeannine bajo un sistema de salud en decadencia, con familias (incluida la suya) a menudo huyendo debido a los ataques de bandidos.

Esto les ayudará a entender con qué frecuencia tomamos decisiones para evitar un peor resultado. Por favor, oren por Jeannine y su madre.

Tuvimos muchas discusiones sobre la posibilidad de trasladar a los niños de Kenscoff, los niños del programa de NPH St. Helen, pero por muchas razones hemos concluido que nuestro hogar tiene un bajo riesgo de ataque de pandillas y, de hecho, Tabarre, donde están nuestros hospitales y donde yo vivo, tiene un riesgo mucho mayor.

No diré mucho más al respecto, excepto que, como ya se ha demostrado, a las pandillas no les importan las monjas, los sacerdotes, los católicos, los protestantes, los ministros, los huérfanos o la benevolencia. La historia reciente es escalofriante. Hemos estado bastante involucrados en esfuerzos de rescate.

Así que ninguno de nosotros toma esto a la ligera, y realmente analizamos y sopesamos nuestras decisiones para proteger a los vulnerables en un país sin ley.

Hablando de los programas de NPH del Padre Wasson, esta mañana celebré el funeral de otro graduado de Nos Petits Frères et Sœurs (NPH Haití) que murió demasiado joven. Su nombre era Richard Jecoy. Fue conmovedor ver cuántos otros graduados vinieron a recordarlo en oración y a apoyar a su esposa en su dolor.

Cuando salí del funeral, recibí un regalo sorpresa de otro graduado de NPH, Madogah Joseph. Forma parte de los muchos graduados que están en el extranjero porque Haití es “inviable”, como muchos afirman con razón. Madogah es valiente al estar en la República Dominicana, donde los haitianos son a menudo arrestados y deportados.

Además de ser un músico talentoso, Madogah, como su padre, es pintor. Me envió una pintura como regalo: un Cristo herido. El rostro está incompleto, porque la imagen representa a muchas personas que sufren en todo el mundo sin rostro ni identidad. Tal vez quieran felicitarlo o incluso encargarle una pintura haitiana original ([email protected]). Estamos muy orgullosos de su ejemplo y de su creatividad para ganarse la vida. Le agradezco públicamente por su regalo.

Cuando rescatamos a la joven Hermana de las montañas alrededor de Coupeau hace poco, prometimos a las dos capillas de la zona (Nuestra Señora de Lourdes y San Miguel) algo de comida para distribuir entre los pobres agricultores rurales, así como suministros para sus clínicas. Ayer pudimos cumplir con la entrega de alimentos.

Quizás mencioné que, al salvar a la Hermana hace unas semanas, mi equipo y yo fuimos asaltados por fugitivos de la penitenciaría que se escondían en esas montañas. Su intención era secuestrarme a mí, al Padre David y a tres monjas. Mi equipo (Junior, Altes, Fanfan y André) tuvo que actuar rápidamente para sacarnos de allí.

Una de las razones por las que logramos salir fue que el líder de la banda, conocido como Djwol (Bocón), dijo que creía conocerme de algún lado. Pronto recordó que en 2009, cuando fue víctima de un disparo en Cité Soleil, yo le salvé la vida. «Lo que va, vuelve.»

Cuando la comida fue entregada ayer, el equipo descubrió que Djwol había muerto. Al parecer, formó parte del ataque de bandidos contra zonas de Kenscoff cercanas a Bonga y Coupeau. Repito de nuevo: «Lo que va, vuelve.»

Tarde o temprano, la vida nos alcanza, para bien o para mal.

Uno de los cuadros de Magodah

HAITÍ TE NECESITA

La violencia en Haití ha generado más de un millón de desplazados internos, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Los haitianos, huyendo del control de pandillas y enfrentamientos violentos, buscan refugio en teatros abandonados y colegios, viviendo en condiciones precarias sin acceso a servicios básicos. Las mujeres y niños son los más afectados, representando más del 50% de los desplazados. La crisis se agrava con la falta de seguridad, los campamentos sobrepoblados y un aumento alarmante en enfermedades debido a condiciones sanitarias inadecuadas.

En medio de esta crisis, NPH sigue siendo un faro de esperanza, proporcionando refugio, educación y atención médica a quienes más lo necesitan. Tu apoyo puede marcar la diferencia. Con tu donación, puedes ayudar a garantizar que niños como Jeannine reciban el tratamiento que necesitan, que los programas residenciales de NPH donde viven cientos de niños sigan siendo un lugar seguro y que las comunidades afectadas por la violencia y la pobreza reciban ayuda vital.

Te invitamos a unirte a nosotros en este esfuerzo, ya sea apadrinando a un niño, realizando una donación o difundiendo nuestra misión. Juntos, podemos marcar la diferencia y ofrecer un futuro más prometedor para Haití.

Lucy y el impacto de la reintegración familiar en NPH Honduras

La historia de Lucy* es un testimonio del impacto positivo que NPH tiene en la vida de los niños y jóvenes en Honduras. Lucy creció en NPH, pero hace unos años fue reintegrada con sus abuelos a través del programa de fortalecimiento familiar UnaFamilia Unida.
Lucy posa en frente de su casa en Honduras

Desde su infancia, Lucy enfrentó grandes dificultades: su madre, quien padecía una enfermedad inmunológica y problemas de salud mental, la llevaba a las calles a mendigar. A una edad temprana, quedó huérfana de madre y, sin la presencia de su padre, quedó bajo la tutela de sus abuelos.

La extrema pobreza en la que vivían llevó a que la Dirección de la Niñez, Adolescencia y Familia (DINAF) la remitiera a NPH, donde comenzó una nueva etapa en su vida.

El impacto de NPH en su vida

Lucy ingresó a NPH Honduras a los cinco años, donde recibió atención médica por la misma enfermedad inmunológica que padecía su madre, apoyo psicológico y educación. En la familia de NPH pudo acceder a un ambiente seguro y estable, alejado de la inseguridad de las calles.

En 2018, Lucy fue reintegrada con su familia a través del programa UnaFamilia Unida, una iniciativa de NPH que busca fortalecer el núcleo familiar y evitar la institucionalización innecesaria de los niños. Ahora, vive con sus abuelos y sus tíos, y estudia el primer año de educación media en su comunidad, con el firme propósito de convertirse en médica y ayudar a su familia y a otros niños en situación de vulnerabilidad.

Superando obstáculos y mirando al futuro

La vida de Lucy no ha sido fácil. En su hogar, que carece de electricidad y condiciones adecuadas de privacidad, ha enfrentado momentos difíciles, incluyendo una agresión física que sufrió por parte de su tío durante un episodio psicótico.

Lucy reconoce que volver a vivir con sus abuelos es un sueño hecho realidad, y el amor es inmenso. Su determinación por salir adelante sigue intacta. A pesar de no contar con luz en su casa, encuentra la manera de cargar su teléfono y acceder a sus estudios. Su amor por la lectura y su deseo por aprender han sido clave en su desarrollo académico y personal.

Lucy junto a su familia y el equipo de UnaFamilia Unida de NPH Honduras

¿QUIERES SABER MÁS DEL PROGRAMA UNAFAMILIA UNIDA DE NPH?

NPH visita a la familia de Lucy varias veces al año para dar seguimiento a su bienestar y asegurarse de que continúe con su educación y tratamiento médico. NPH también les proporciona asesoramiento psicológico y acompañamiento, reforzando su compromiso con la estabilidad y el desarrollo de Lucy dentro de su entorno familiar.

La principal fuente de ingresos de la familia proviene del programa UnaFamilia Unida. Su abuela y su tía trabajan lavando y planchando ropa para generar ingresos adicionales, mientras que su tío, debido a su enfermedad mental, no puede mantener un empleo estable, aunque en ocasiones trabaja como albañil.

A pesar de sus limitaciones económicas, reciben al equipo de NPH con calidez y generosidad, compartiendo lo poco que tienen. Su gratitud se refleja en la dedicación de la tía de Lucy, quien asiste constantemente a las escuelas para padres organizadas por NPH, viéndolas como una red de apoyo esencial. Además, Lucy sigue destacando en su desempeño académico, demostrando su compromiso con su futuro y el de su familia.

Lucy hace los deberos en un área con luz natural disponible en su casa.

La conexión de NPH con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

El caso de Lucy refleja el impacto de los programas de NPH con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS):

  • ODS 1: Fin de la pobreza. A través del apoyo económico y educativo que NPH proporciona, Lucy y su familia tienen mejores oportunidades de desarrollo.
  • ODS 3: Salud y bienestar. Gracias a NPH, Lucy recibe tratamiento para su enfermedad inmunológica y atención psicológica.
  • ODS 4: Educación de calidad. Su acceso a la educación ha sido garantizado gracias al respaldo de NPH.
  • ODS 5: Igualdad de género. El programa UnaFamilia Unida permite que niñas como Lucy continúen su educación sin ser obligadas a abandonar sus estudios por razones económicas.
  • ODS 10: Reducción de las desigualdades. El apoyo a familias en situación de extrema pobreza permite que más niños y jóvenes tengan oportunidades justas.

El futuro de Lucy y la misión de NPH

Lucy sueña con convertirse en médica, apoyar a sus abuelos y abrir un centro similar a NPH para ayudar a otros niños que, como ella, han enfrentado condiciones difíciles.

Su historia es un reflejo de cómo el trabajo de NPH en Honduras no solo transforma vidas, sino que también inspira a las nuevas generaciones a romper el ciclo de pobreza y construir un futuro mejor.

La familia de Lucy junto al equipo de UnaFamilia Unida de NPH

El testimonio de Lucy es solo uno de los muchos ejemplos del impacto transformador del programa UnaFamilia Unida de NPH. Gracias a este programa, más niños pueden crecer en un ambiente familiar, seguro y recibir el apoyo que necesitan para estudiar, desarrollarse y construir un futuro mejor.

Pero aún hay muchas familias que necesitan ayuda. Con tu apoyo, podemos seguir brindando educación, asistencia médica y estabilidad a más niños en situación de vulnerabilidad. Por 25€ al mes podemos ofrecer apoyo integral tanto a niños como a sus familias después de la reintegración, para que el niño pueda continuar viviendo de manera segura con su familia, en un entorno de paz y seguridad, libre de violencia, y con todos sus derechos garantizados.

Únete a nosotros y sé parte del cambio. Haz tu donación hoy y ayuda a fortalecer el futuro de más familias.

St. Damien recibe al primer bebé de 2025 en medio de la crisis

El 1 de enero de 2025, la maternidad del Hospital St. Damien en Haití se llenó de alegría con la llegada del primer bebé del año. Ruth*, una joven madre de 22 años, dio a luz a un niño sano en un momento de esperanza para su familia y para todo el equipo médico del hospital.

Un nuevo año, una nueva vida. El Hospital Pediátrico St. Damien da la bienvenida a su primer bebé de 2025. Nacer en tiempos difíciles, pero también en tiempos de esperanza.

Ruth* decidió acudir al Hospital Pediátrico St. Damien por recomendación de otro centro de salud y por la reconocida calidad de la atención que ofrece el hospital. «El cuidado especial que recibí aquí fue muy sincero«, compartió emocionada. «No esperaba este nivel de amabilidad, pero me dijeron que todas las madres reciben aquí una atención de alta calidad«.

La Dra. Rebecca Louis, médico de familia en el ala de maternidad, confirmó que tanto Ruth como su bebé están en buen estado de salud, aunque la madre presenta un leve caso de anemia. «Es una condición controlada y no hay motivo de preocupación ni para ella ni para su hijo«, aseguró la doctora.

Para celebrar este hermoso acontecimiento, el Hospital St. Damien entregó a Ruth un paquete especial con artículos esenciales para su bebé. Su historia es un testimonio del impacto positivo del Hospital St. Damien, que sigue brindando atención de calidad a pesar de los desafíos extremos que enfrenta Haití.

*Se ha cambiado el nombre por privacidad

Ruth junto a la Dra. Louis
Ruth recibe una cesta para su bebé

La crisis en Haití y su impacto en la salud

Haití atraviesa una de las crisis más graves de su historia reciente. Según un informe de las Naciones Unidas (ONU), más de 5.600 personas fueron asesinadas debido a la violencia de pandillas en 2024.

La inseguridad también ha afectado gravemente al sector salud: médicos, enfermeras y trabajadores humanitarios han sido secuestrados o asesinados, y muchas clínicas y hospitales han sido saqueados e incendiados, obligando a varios centros a cerrar sus puertas.

El Hospital St. Damien, sin embargo, sigue en pie, enfrentando estos desafíos con determinación y valentía. En un país donde la mortalidad infantil es una de las más altas de la región y el acceso a la atención materno infantil es limitado, el Hospital Pediátrico St. Damien representa una luz de esperanza para miles de familias. Este hospital es el único centro pediátrico de Haití con atención especializada y gratuita para los niños más vulnerables.

Un compromiso inquebrantable con la infancia haitiana

Gracias al apoyo de donantes y aliados, el Hospital St. Damien continúa ofreciendo servicios esenciales a niños y madres en situaciones de extrema necesidad. A pesar del contexto adverso, el personal médico sigue brindando atención con compasión y profesionalismo, asegurando que historias como la de Ruth se repitan cada día.

Tu solidaridad es clave para que el Hospital St. Damien continúe su labor. Gracias a tu apoyo, seguimos salvando vidas y ofreciendo esperanza en medio de la crisis. Te invitamos a seguir siendo parte de esta misión, porque cada madre y cada niño merecen un futuro mejor.

¡Gracias por hacer posible esta labor y por mantener viva la esperanza en Haití!

Otis McAllister y NPH: Una Alianza por la Nutrición

Desde 2012, la colaboración con Otis McAllister ha sido una muestra ejemplar de cómo las alianzas estratégicas pueden combatir los desafíos de la desnutrición en América Latina. Con más de 660.000 raciones de pescado donadas, esta unión ha impactado significativamente en la vida de miles de niños y jóvenes en los programas de NPH en países como El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Honduras y República Dominicana.

La Desnutrición en América Latina: Un Reto Persistente

La desnutrición crónica sigue siendo uno de los mayores problemas que enfrentan los niños en América Latina y el Caribe. Según datos de UNICEF, su impacto va más allá del crecimiento físico, afectando el desarrollo cognitivo, la resistencia a enfermedades y, a largo plazo, el potencial humano y económico de los países.

Los niños que no reciben los nutrientes necesarios desde el nacimiento enfrentan consecuencias irreversibles, como un menor rendimiento escolar y problemas de salud crónicos.

En los programas de NPH, muchos niños llegan con algún grado de desnutrición crónica o aguda. Las estadísticas muestran que los países más afectados donde NPH trabaja son Haití, Guatemala, República Dominicana y Perú. Para abordar esta realidad, NPH implementa programas nutricionales adicionales, evaluaciones personalizadas y formación en salud para garantizar que los niños recuperen su bienestar físico y mental.

Actividad para los niños y niñas en NPH Guatemala organizada por La Sirena

El Impacto de Otis McAllister

La donación de más de 660.000 raciones de pescado de la marca La Sirena, gestionada por Otis McAllister, ha jugado un papel clave en los esfuerzos de NPH para combatir la desnutrición. Este alimento, rico en proteínas y nutrientes esenciales, es fundamental para:

  • Mejorar la salud y el desarrollo físico de los niños, fortaleciéndolos frente a enfermedades.
  • Aumentar el desarrollo neurológico e intelectual, potenciando su capacidad de aprendizaje y rendimiento escolar.
  • Reducir el abandono escolar, al mejorar su concentración y energía, ayudando a romper el ciclo de la pobreza extrema.

Además de las donaciones, Otis McAllister ha ido más allá al colaborar en actividades locales de recaudación de fondos en Centroamérica, fomentando la sostenibilidad económica de NPH. También han contribuido a la formación del personal en programas comunitarios, mejorando las prácticas de manipulación de alimentos, higiene y preparación, lo que reduce enfermedades asociadas y eleva la calidad de las comidas ofrecidas.

Otis McAllister se preocupa por la nutrición de los niños y niñas de NPH, pero también por su desarrollo y diversión, por eso anualmente nos apoya también con actividades recreativas en nuestros programas. Por ejemplo, en NPH Guatemala es una tradición que forme parte de la celebración del Día del Niño, donando su tiempo y juegos.

Cocinera de NPH El Salvador preparando comida con las Sardinas donadas por Otis McAllister
Los niños de NPH Guatemala participan en un taller de cocina impartido por La Sirena

¿Eres una empresa? Descubre como puedes colaborar con NPH

Una Alianza que Aporta a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

El impacto de esta colaboración contribuye directamente a varios Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, reforzando el compromiso de ambas organizaciones con la construcción de un futuro más justo y sostenible.

  • ODS 2: Hambre Cero, al combatir la desnutrición y garantizar una dieta equilibrada para los niños.
  • ODS 3: Salud y Bienestar, promoviendo un crecimiento saludable y la prevención de enfermedades.
  • ODS 4: Educación de Calidad, al garantizar que los niños tengan las condiciones necesarias para aprovechar su aprendizaje.
  • ODS 17: Alianzas para Lograr los Objetivos, esta alianza es un ejemplo claro de cómo las colaboraciones multisectoriales pueden generar impacto real.

El compromiso de ambas organizaciones por generar un impacto duradero, no solo en la vida de los niños atendidos por NPH, sino también en el desarrollo de sus comunidades y en el cumplimiento de metas globales esenciales para el bienestar de todos.

Mirando Hacia el Futuro

A pesar de los avances, los retos en la región persisten. La especulación en los precios de los alimentos, la falta de acceso a productos enriquecidos con micronutrientes como hierro, yodo o ácido fólico, y las limitaciones en la producción local dificultan la lucha contra la desnutrición.

Sin embargo, gracias a aliados como Otis McAllister, NPH puede continuar proporcionando alimentos ricos en proteínas y nutrientes esenciales, ayudando a los niños a desarrollar su máximo potencial y construyendo un futuro más prometedor para las comunidades más vulnerables.

Otis McAllister nos ha demostrado qué juntos podemos marcar la diferencia. Tú también puedes ser parte de este cambio y contribuir al programa nutricional de NPH. Cada donación cuenta para brindar salud, esperanza y un futuro mejor a quienes más lo necesitan.

¡Gracias por ser parte de este impacto positivo en la vida de nuestros niños!

En Memoria de Marialis

Con gran pesar, desde la Fundación NPH queremos compartir la triste noticia del fallecimiento de Marialis Magavis Guadamuz Sandoval, una querida beneficiaria de nuestro programa en Nicaragua y un ejemplo de valentía y lucha.
Marialis junto a su madre Yesenia en 2014, en su llegada a Barcelona para ser operada

La historia de Marialis comenzó como un desafío. Desde muy pequeña, le fue diagnosticada una grave enfermedad cardiaca: atresia pulmonar y comunicación interventricular (CIV). Su situación requería una cirugía de alta complejidad, y gracias al esfuerzo conjunto de la Fundación NPH en España y el programa del Buen Samaritano de NPH Nicaragua, en enero de 2014 Marialis viajó a Barcelona para ser operada por un equipo de cirujanos cardiacos en el Hospital Quirón Dexeus.

Durante su estancia en España, Marialis mostró una fortaleza admirable, no solo enfrentándose a una operación de alto riesgo, sino también adaptándose a un entorno completamente nuevo. Según quienes la acompañaron, siempre tuvo una sonrisa en el rostro y un espíritu lleno de esperanza. Su cirugía fue un éxito y marcó el inicio de una década de vida llena de sueños y metas.

De regreso a Nicaragua, Marialis continuó recibiendo cuidados médicos a través de los programas de salud de NPH y el programa Yudelkis, diseñado para ofrecer seguimiento a niños con condiciones médicas graves. A lo largo de estos años, se realizaron evaluaciones tanto en Nicaragua como en Guatemala para garantizar su bienestar y mantener contacto con sus médicos en Barcelona.

Un Final Prematuro y Doloroso

A pesar de todos los esfuerzos, en los últimos años su salud comenzó a deteriorarse debido a complicaciones renales y cardiacas. Aunque exploramos todas las opciones médicas disponibles, los procedimientos necesarios para evaluar su condición y planificar una posible nueva cirugía eran riesgosos debido a su insuficiencia renal.

El 15 de diciembre de 2023, lamentablemente, Marialis nos dejó. Ese día, como siempre, mostró su fortaleza al realizar sus actividades cotidianas, pero una crisis inesperada puso fin a su valiente lucha.

Desde NPH, hemos estado acompañando a su madre, doña Jessenia, y a su familia en este momento de profundo dolor. Marialis deja una huella imborrable en nuestra comunidad y en todos aquellos que tuvieron la oportunidad de conocerla.

Marialis en 2014 en el hospital Quiron tras su operación de corazón

Un legado de Esperanza

La historia de Marialis es un recordatorio del impacto que el programa de salud de NPH tiene en la vida de los niños que enfrentan condiciones médicas complejas. Su viaje a España en 2014 no solo le brindó una nueva oportunidad de vida, sino que también unió a personas de diferentes países en torno a una misión común: salvar vidas.

Marialis nos deja un legado de resiliencia, valentía y amor. Su paso por el programa del Buen Samaritano y el programa Yudelkis representa el corazón de lo que hacemos en NPH: luchar para garantizar que cada niño tenga acceso a los tratamientos que necesitan para vivir una vida plena.

Marialis en su graduación en 2023 en Nicaragua

Seguimos Adelante con el Programa de Salud

Queremos agradecer profundamente a todos los donantes que hicieron posible el tratamiento de Marialis, desde su cirugía en Barcelona hasta las evaluaciones médicas continuas en Nicaragua y Guatemala. Tu generosidad ha dado esperanza y atención a muchos niños en situaciones vulnerables.

Al mismo tiempo, os invitamos a seguir apoyando nuestro programa de salud, para que más niños como Marialis puedan recibir atención médica especializada. Juntos, podemos continuar transformando vidas.

La memoria de Marialis vivirá en nuestros corazones y será un impulso para seguir trabajando en nuestra misión. ¡Gracias por ser parte de esta labor transformadora!

¡Dona hoy y ayuda a brindar esperanza y salud a quienes más lo necesitan!

Redescubriendo la Esencia de la Solidaridad

María, una fisioterapeuta de Madrid, se embarcó hace unos meses en una de sus mayores aventuras, viajar hasta NPH República Dominicana para ser voluntaria y ayudar a los niños y niñas con discapacidad a través de su terapia. Aquí nos cuenta su testimonio, sus desafíos y como esta etapa le está cambiando la manera de ver el mundo.

Desde pequeña, María soñaba con dedicar su tiempo y habilidades a los demás. Ese anhelo la llevó a dejar atrás la vida frenética de Madrid para embarcarse en un año de voluntariado en NPH en República Dominicana. Allí trabaja como fisioterapeuta en el hogar San Marcos.

La casa San Marcos no es solo un hogar para los niños residentes; es también un centro terapéutico que ofrece atención gratuita a personas con discapacidad de comunidades cercanas, muchas de las cuales no tienen acceso a servicios de calidad. Desde su llegada, María ha sido parte integral de esta misión.

«Este voluntariado me ha enseñado lo que realmente importa: las personas, los cuidados y la comunidad«, relata. Además, resalta la dedicación del equipo local, especialmente de las «tías» que cuidan a los niños con devoción, como si fueran de su propia familia.

Una rutina dedicada al cuidado y la inclusión

Cada mañana, María comienza su jornada con los «buenos días«, una actividad que incluye canciones y pictogramas para estructurar el día de los niños. Luego, evalúa la situación clínica de cada residente y organiza terapias personalizadas en la sala especializada o en la piscina terapéutica. Entre risas y esfuerzo, la conexión con los niños se fortalece cada día.

Después del almuerzo compartido con terapeutas locales y otros voluntarios, María dedica su tarde a atender pacientes externos y niños del programa residencial de NPH que por las mañanas asisten a la escuela. Al caer la tarde, disfruta de tiempo con los demás niños y niñas de NPH, ayudándolos con tareas, participando en actividades o simplemente charlando. Este ritmo diario le permite no solo trabajar desde su profesión, sino también integrarse como parte de la gran familia que es NPH.

Los desafíos y aprendizajes

El trabajo en San Marcos no está exento de desafíos. Uno de los más significativos para María ha sido la falta de información médica previa sobre los niños con quienes trabaja. «En España, la asistencia sanitaria desde el nacimiento es de muy buena calidad. Aquí, en cambio, te enfrentas a alteraciones muy complejas que no son atendidas hasta etapas avanzadas«, explica.

Otro desafío emocional ha sido conocer las historias de vida de los niños antes de llegar a NPH. «Sus relatos de abandono y maltrato te encogen el corazón, pero a la vez te inspiran a devolverles, aunque sea un poco de los cuidados y el cariño que merecen«.

Este balance entre lo difícil y lo gratificante ha permitido a María redescubrir la importancia de la comunidad, la solidaridad y las relaciones humanas.

La discapacidad en República Dominicana: una realidad que necesita apoyo

En un país donde el acceso a terapias y servicios especializados para personas con discapacidad es limitado, el programa de discapacidad de NPH marca la diferencia. Ofrece atención gratuita, promueve la inclusión y transforma vidas. Sin embargo, este esfuerzo necesita manos y corazones solidarios que se sumen a la causa.

«Para otras personas que estén pensando hacer un voluntariado les animo a que lo hagan, ya que aunque sea una experiencia difícil, es altamente enriquecedora.» – destaca María. – «El poder vivir dentro de esta comunidad, que es como una gran familia, y todo el amor alrededor del proyecto hace que sea una experiencia muy difícil de explicar y que hay que vivir.«

Si este testimonio te ha conmovido, considera ser parte del cambio. Puedes unirte al programa de voluntariado y vivir una experiencia transformadora como María, o realizar una donación para que más niños y adultos con discapacidad reciban la atención que necesitan.
Haz que tu tiempo y tus recursos cuenten. Juntos podemos cambiar vidas.

Regalos de Esperanza con la Fundación Crecer Jugando

La Fundación Crecer Jugando ha realizado una valiosa donación de juguetes didácticos a NPH, destinada a apoyar a 1.400 niños y niñas en situación de vulnerabilidad en NPH El Salvador, Perú, República Dominicana y Haití.
Los niños y niñas de NPH El Salvador reciben la donación de juguetes de la Fundación Crecer Jugando

La magia del juego tiene el poder de transformar vidas. En la Fundación NPH, lo hemos presenciado una y otra vez al ver las sonrisas de los niños que participan en nuestros programas. Este año, gracias a la alianza con la Fundación Crecer Jugando y su campaña «Un Juguete, Una Ilusión«, hemos llevado alegría, aprendizaje y esperanza a más de 1400 niños y niñas que enfrentan situaciones de vulnerabilidad en nuestros programas de NPH Perú, NPH El Salvador, NPH Rep. Dominicana y NPH Haití

Desde los más pequeñitos de dos años hasta adolescentes, los beneficiarios de esta iniciativa han sido niños acogidos en los programas de protección de NPH, hijos de nuestros colaboradores y niños que viven con sus familias en comunidades de escasos recursos, donde las carencias no solo son materiales, sino también de estímulos esenciales para su desarrollo integral.

El Poder del Juego en la Infancia

Los juguetes entregados no son simples objetos; son herramientas cuidadosamente diseñadas para fomentar el desarrollo físico, cognitivo, emocional y social de los niños. A través del juego, ellos encuentran una vía para explorar el mundo, aprender habilidades esenciales y soñar con un futuro mejor.

Esta colaboración refuerza nuestra misión de brindar oportunidades a los más vulnerables. Desde 2022, la alianza con «Un Juguete, Una Ilusión» ha transformado la vida de más de 3.500 niños en NPH Honduras, Guatemala, El Salvador, Perú y República Dominicana. Este impacto positivo reafirma el compromiso de ambas fundaciones con la infancia desfavorecida.

El director de NPH Perú recibe juguetes enviados desde España por la Fundación Crecer Jugando.
Niños de las comunidades cercanas a NPH Perú, donde tenemos programas, reciben sus juguetes.
Directora de comunicación de RTVE, Maria Eizaguirre, asiste a la entrega de juguetes en NPH Rep. Dom.
Niños del programa de NPH El Salvador felices junto a sus juguetes nuevos.

Un Momento que Queda en el Corazón

La entrega de los juguetes fue un momento lleno de emoción. Los rostros de los niños reflejaban alegría pura, con sonrisas y miradas brillantes que hablaban de ilusión y agradecimiento.

Estos momentos nos recuerdan por qué hacemos lo que hacemos. Cada juguete entregado simboliza más que una herramienta de juego: es una semilla de esperanza que alimenta sueños y fortalece la fe en un futuro más brillante para cada niño.

Una pequeña parte de los juguetes enviados a NPH República Dominicana también fueron destinados a Haití, para asegurar que los niños de los programas de NPH en este país, marcado por una situación socioeconómica y política extremadamente complicada, tuvieran la oportunidad de recibir juguetes.

En medio de los desafíos diarios que enfrentan, como la inestabilidad, la falta de recursos básicos y el acceso limitado a servicios esenciales, estos juguetes representan más que un objeto: son una fuente de esperanza, alegría y un recordatorio de que no están solos. Esta entrega reafirma el compromiso de NPH de llegar a los niños más vulnerables, incluso en los contextos más difíciles.

Los niños con discapacidad de NPH Haití juegan con su nuevo juego de cartas.

La alianza entre la Fundación NPH y la Fundación Crecer Jugando es un ejemplo poderoso de cómo trabajar juntos puede cambiar vidas. A través de iniciativas como «Un Juguete, Una Ilusión«, seguiremos llevando oportunidades, alegría y esperanza a los niños que más lo necesitan.

En la Fundación NPH creemos que cada sonrisa cuenta, cada juguete importa y cada niño merece soñar. Juntos, podemos seguir construyendo un mundo donde todos los niños tengan la oportunidad de jugar, aprender y crecer.

Podología Sin Fronteras: Esperanza y Salud Para Quienes Más lo Necesitan

Cada año, miles de personas en situación de vulnerabilidad enfrentan barreras para acceder a servicios básicos de salud. En este contexto, las brigadas médicas se erigen como un faro de esperanza, llevando atención especializada, compasión y un impacto duradero en comunidades desatendidas. En el caso de la Fundación NPH, la brigada de Podología Sin Fronteras no solo alivian el sufrimiento inmediato, sino que también siembran las bases de un futuro más saludable y digno.

Del 26 de octubre al 3 de noviembre de 2024, catorce profesionales españoles participaron en una Brigada Podológica Quirúrgica en el Rancho Santa Fe, de NPH Honduras, organizada por Podología Sin Fronteras. Durante su estancia, trabajaron incansablemente en el Centro Quirúrgico Holy Family Surgery Center para atender a más de 100 pacientes con patologías severas y realizar más de 50 intervenciones quirúrgicas en casos complejos de deformidades digitales, mediopié y retropié.

Los integrantes de esta brigada, provenientes de diversas regiones de España, enfrentaron un desafío logístico y económico significativo. Con un 90% de los costos cubiertos por ellos mismos, estos profesionales dejaron sus consultas privadas para dedicar tiempo, esfuerzo y corazón a esta causa. Su labor no solo alivió el dolor físico de los pacientes, sino también dejó una huella emocional profunda gracias a la paciencia y gratitud de quienes viajaron desde comunidades lejanas para ser atendidos.

Prevención: el eje central para un impacto duradero

Un elemento clave que destaca de esta experiencia es la importancia de la prevención. Muchas de las patologías atendidas podrían haberse evitado con un acceso temprano a servicios de salud. Esto subraya la necesidad de fortalecer los sistemas locales y sensibilizar sobre el papel de la educación sanitaria para reducir la incidencia de casos graves.

«Los motivos de consulta que allí atendemos, en un gran porcentaje, nada tienen que ver con lo que habitualmente atendemos en España debido a la falta de asistencia en la sanidad pública del país. Son debidos a la falta de recursos y especialización. Si fueran atendidos en tiempo y forma, se evitarían gran parte de las consultas y cirugías que se realizan. La prevención es fundamental para evitar los casos más impactantes» – explica Eladio Martínez, vicepresidente de PSF.

El impacto humano de las brigadas

Ana Belén Rentero, técnico en cuidados auxiliares de clínica y miembro de esta brigada, compartió un conmovedor testimonio sobre su primera experiencia en NPH Honduras. En sus palabras: “Dedicar una semana a ayudar a quienes realmente nos necesitan no es perder, es ganar en humanidad, en amor, en propósito.” Su relato refleja la esencia de estas iniciativas: una mezcla de aprendizaje, gratitud y transformación personal.

«La vida me ha enseñado que los planes a largo plazo no siempre se cumplen, que todo puede cambiar en un instante, y que debemos aprovechar cada oportunidad que se nos presenta. Por eso, en Honduras, no solo trabajé, sino que saboreé cada instante, cada sonrisa, cada mirada de gratitud.» – explia Ana recordando su viaje – «Conocí un lugar lleno de retos, pero también de belleza y humanidad. Conocí a personas maravillosas que forman parte de esta brigada, cada una con un corazón enorme, y juntos nos dedicamos a ayudar a quienes más lo necesitaban. He regresado a casa con el alma llena, satisfecha de haber podido aportar mi pequeño grano de arena. Allí reí, aprendí, disfruté y, sobre todo, sentí que en ese poquito tiempo conseguimos mucho.«

Podología Sin Fronteras: un aliado clave

Desde hace más de 19 años, Podología Sin Fronteras ha sido un aliado invaluable de NPH en la atención de pacientes con problemas podológicos graves. Su experiencia y compromiso han permitido atender a miles de pacientes durante los años, brindando soluciones que mejoran drásticamente la calidad de vida de los beneficiarios.

«Lo que cada año nos sorprende es la paciencia infinita de los pacientes, que sufren dolores intensos, crónicos e incapacidad para llevar una vida normal. Se desplazan desde comunidades alejadas y esperan durante horas para ser atendidos.» – destaca Eladio.

Participar en brigadas médicas es mucho más que una intervención puntual; es una forma tangible de crear cambio. Al unirse a estas misiones, los profesionales de la salud tienen la oportunidad de utilizar su conocimiento y habilidades para impactar comunidades que de otro modo no tendrían acceso a atención médica.

«Ojalá existieran muchas más iniciativas como Podología Sin Fronteras, porque si algo es seguro, es que el mundo sería un lugar mucho mejor.» – afirma Ana – «Agradezco profundamente a cada persona que compartió esta aventura conmigo, por todo lo que me han aportado. He crecido más de lo que imaginaba y espero seguir creciendo, seguir ayudando y seguir llevando esperanza a donde más se necesite.«

El trabajo de las brigadas médicas de NPH está profundamente alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, particularmente con el ODS 3: Salud y Bienestar, que busca garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades. Estas brigadas también contribuyen al ODS 10: Reducción de las Desigualdades, al llevar atención médica de calidad a poblaciones vulnerables que no tienen acceso a servicios de salud adecuados. Iniciativas como estas demuestran que, con colaboración y compromiso, es posible avanzar hacia un mundo más justo y equitativo.

Eladio acaba con unas palabras de agradecimiento: «Queremos dar las gracias tanto a todo el personal de One World Surgery, al Dr. Peter Daily, Dr. Merlin Antunez por su cariño, comprensión y generosidad, así como a NPH por el soporte y la oportunidad de seguir ayudando a las personas más vulnerables y hacernos sentir útiles en una sociedad cada vez más compleja, egoísta, polarizada e impredecible.«

¡Tú también puedes marcar la diferencia!

Si eres un profesional de la salud o simplemente deseas apoyar esta causa, te invitamos a unirte a las brigadas médicas de la Fundación NPH. Tu colaboración, ya sea como voluntario o donante, puede transformar vidas y construir un futuro más equitativo.

En NPH, creemos que cada esfuerzo cuenta y qué juntos podemos seguir llevando esperanza y salud a quienes más lo necesitan.

Un Reconocimiento al Amor y el Desarrollo Humano de NPH Bolivia

NPH Bolivia ha sido distinguida con la Espiga Dorada al Mérito en Desarrollo Humano, un galardón, que representa el compromiso con el bienestar de los niños, niñas y adolescentes, quienes son el presente y futuro de nuestra sociedad.
NPH Bolivia recibe la Espiga Dorada durante el evento oficial en Portachuelo

En el marco del 254° aniversario de Portachuelo, donde se encuentran los programas de NPH Bolivia, esta ha sido distinguida con la Espiga Dorada al Mérito en Desarrollo Humano, un reconocimiento otorgado por el Honorable Concejo Municipal. Este galardón, que representa la máxima distinción al mérito en la región, es un homenaje a la dedicación y compromiso con el bienestar de los niños, niñas y adolescentes.

Un Hito en la Historia de NPH Bolivia

El pasado viernes 6 de diciembre, durante la sesión de honor del Concejo Municipal de Portachuelo, la Directora Nacional de NPH Bolivia, Patricia Rueda, recibió este prestigioso reconocimiento en nombre de todos los colaboradores, niñas, niños y jóvenes que conforman la familia de NPH.

En sus palabras, Patricia expresó: «Este reconocimiento no es únicamente para los colaboradores de NPH, sino muy especialmente para cada niña, niño y joven que crece con nosotros, lleno de amor y esperanza por construir una mejor sociedad.»

La ceremonia fue un recordatorio del impacto positivo que NPH Bolivia ha tenido en la comunidad de Portachuelo desde donde se trabaja desde hace 20 años, en especial a través de las iniciativas de reintegración familiar y programas de atención integral.

La Nueva Metodología de Cuidado Residencial

En línea con la misión de garantizar el bienestar de la niñez, NPH Bolivia ha adoptado desde 2023 una nueva metodología de cuidado residencial basada en la reintegración familiar.

Este modelo pone énfasis en fortalecer los lazos familiares y preparar a los niños y niñas para regresar a sus hogares o vivir con familias de acogida cuando sea posible. A través de este enfoque, se ha proporcionado un entorno seguro, amoroso y educativo para que los menores crezcan en un ambiente que respalde su desarrollo integral.

Esta metodología se centra en brindar atención personalizada y multidimensional, que incluye apoyo psicológico, educativo y social tanto para los niños como para sus familias. Además, se refuerza con la colaboración de un equipo interdisciplinario que trabaja en identificar las necesidades específicas de cada menor, diseñando planes individualizados que promuevan su desarrollo y una transición saludable hacia una vida familiar estable.

Este enfoque no solo mejora la calidad de vida de los niños, sino que también fomenta una comunidad más inclusiva y solidaria en Portachuelo y sus alrededores.

Las casas familiares son un nuevo modelo de NPH Bolivia donde los niños y niñas viven en un ambiente familiar que garantiza su desarrollo.

Un Testimonio de Esperanza

Durante las festividades, el evento incluyó el emotivo testimonio de Triana Justiniano, representante de NPH ante la ONU y participante del programa de profesionalización de NPH Bolivia. Próxima a graduarse como médica, Triana compartió: «Tengo la convicción de que cuando creemos en nosotros mismos, por más dificultades que hayamos pasado, siempre vale la pena dar lo mejor de nosotros y luchar. Siempre habrá personas que crean en nosotros y nos ayuden a hacer esos sueños realidad.»

Su historia es un ejemplo vivo del impacto que tiene el trabajo de en la formación de jóvenes líderes que contribuyen activamente al desarrollo de sus comunidades.

Una Comunidad de Amor y Solidaridad

La Espiga Dorada es una reafirmación del compromiso de NPH Bolivia con la transformación social y nos motiva a seguir construyendo un futuro más prometedor para todos.

Previo a la entrega de este galardón se tuvo la visita de Miguel Venegas, Director Ejecutivo de NPH Internacional. Durante su estancia, Miguel participó en diversos eventos significativos, incluyendo la ceremonia de entrega de la Espiga Dorada.

En un emotivo encuentro, el concejal Ramón Vaca Portales visitó personalmente las oficinas de NPH Bolivia para entregar la notificación oficial del galardón. La presencia de Miguel no solo reforzó la misión, sino que también impulsó el diálogo sobre nuevas estrategias y proyectos en beneficio de los niños y jóvenes, fortaleciendo aún más la conexión de NPH con la comunidad y los aliados locales.

Patricia Rueda, Directora Nacional de NPH Bolivia, recibe el galardón.
Patricia Rueda junto Miguel Venegas, director ejecutivo de NPHI

El reconocimiento con la Espiga Dorada es un reflejo del impacto que juntos hemos logrado, pero aún queda mucho por hacer para transformar la vida de más niñas, niños y jóvenes en Bolivia.

Hoy, te invitamos a ser parte de este cambio. Con tu apoyo, podemos seguir ofreciendo programas integrales de educación, cuidado y reintegración familiar que brindan esperanza y oportunidades a quienes más lo necesitan.

Puedes apadrinar a un niño y acompañarlo en su camino hacia un futuro lleno de amor y oportunidades. O puedes apoyar el programa de fortalecimiento familiar y contribuir directamente a iniciativas clave como educación, salud y alimentación, que son fundamentales para el desarrollo integral de nuestros niños.

Con tu ayuda, podemos seguir transformando vidas y construyendo un futuro lleno de esperanza. ¡Únete a nuestra misión y sé parte de la diferencia!