Fundación NPH y Manos Unidas Juntos Por la Campaña “El Efecto Ser Humano”

Un año más, la Fundación NPH se alía con Manos Unidas para promover su campaña anual que este año lleva el lema de “El Efecto Ser Humano” para concienciar y ayudar a frenar el hambre causada por el maltrato al planeta.

Manos Unidas arranca con su nueva campaña anual “El Efecto Ser Humano. La única especie capaz de cambiar el planeta”. Con este lema quieren hacer un llamado para cuidar del planeta, y promover la justicia climática. Es una realidad que la crisis climática no se sufre igual en diferentes áreas del planeta y la razón de la campaña es frenar estas desigualdades.

Manos Unidas se propone el reto de conseguir “un planeta más sostenible, sin pobreza, hambre y desigualdades”. A lo largo del año, la ONG no hablará del cambio climático en general, sino que pondrá de manifiesto como la desigualdad medioambiental afecta a millones de personas, sobre todo en el Sud global, reduciendo sus derechos más básicos, y como el ser humano es la única especie capaz de revertir ese mismo efecto. Con diversas iniciativas de sensibilización y divulgación puestas en marcha por las delegaciones de Manos Unidas, la campaña estará presente con diferentes actividades.

NPH JUNTO MANOS UNIDAS DESDE 2010

En el marco de esta campaña y junto a Manos Unidas, la Fundación NPH participa en las diferentes campañas de 2024 para llevar este mensaje y visualizar los programas en Haití, un país a menudo olvidado, pero donde NPH desarrolla proyectos desde hace más de 30 años.

La relación de la Fundación NPH con Manos Unidas empieza a raíz del devastador terremoto que asoló Haití en 2010. Una colaboración que se ha extendido hasta ahora para seguir luchando por los derechos de la población haitiana. Manos Unidas ha sido un aliado con el Hospital Pediátrico St. Damien de NPH, el único hospital pediátrico del país que atiende a más 80.000 infantes cada año. Gracias a la colaboración con Manos Unidas se ha podido instalar placas solares en el techo del hospital, para que el hospital pudiera estar abierto 365 al año. También se financió una piscifactoría para proveer comida a los niños y niñas ingresados, utilizando el excedente de pescado para que las mujeres de la comunidad vendan pescado en el mercado de la capital, generando así ingresos económicos para las familias vulnerables de Haití. Y adicionalmente se construyó una pista de deporte en Citie de Soleil, uno de los barrios más violentos y empobrecidos del país, para ofrecer un entorno seguro y de paz donde poder jugar, facilitando la inserción social de los niños y evitando así que los niños se incorporen a una de las 600 bandas armadas que hoy generan muerte y violencia en la región.

Xavier Adsarà en una presentación con alumnos de la Escola Pia de Granollers sobre NPH Haití

Haití, que actualmente vive una ola de violencia liderada por más de 600 pandillas y grupos armados, lucha cada día por salir adelante, cada hora se vulneran los derechos más básicos.

La colaboración con Manos Unidas, además, se extiende más allá de Haití a otros programas donde NPH está presente. Así, en 2023, ampliamos la colaboración a los talleres vocacionales para jóvenes de NPH Nicaragua. Y en 2024, se ha empezado la implementación del proyecto de educación comunitaria en NPH El Salvador, con foco en el empoderamiento femenino de las jóvenes en el país.

APOYANDO LA CAMPAÑA COMO SOCIO LOCAL

Xavier Adsarà, director de la Fundación NPH y presidente de NPH Europa, ha visitado varias regiones de Cataluña para dar a conocer los programas de NPH en Haití y visualizar la colaboración con Manos Unidas por la campaña “El Efecto Ser Humano”.

Un año más La Fundación NPH es socio local de Manos Unidas en este 2024, así unimos fuerzas para visibilizar y luchar por un mundo más justo.

Visita a la Delegación de Manos Unidas en Terrassa

Durante la segunda semana de febrero, Xavier Adsarà ha visitado varias escuelas para presentar delante de más de 200 alumnos de la ESO el trabajo que se hace específicamente en Haití, y acercar la realidad del pueblo haitiano a los jóvenes.

Además, hemos podido hacer una gira de medios y conversar con VOTV (TV del Vallès Oriental), Revista SOM de Granollers, Radio Sabadell, Diari de Sabadell y el encuentro con el técnico de cooperación de Granollers y visitar la delegación de Manos Unidas en Terrassa.

Unos encuentros importantes para la Fundación NPH, pero sobre todo para seguir luchando juntos por los derechos de la población más vulnerable.

NPH Celebra 70 Años

NPH cumple 70 años como organización internacional desde que en 1954 el Padre Wasson acogiera a su primer niño en México. En el 70 aniversario celebramos el amor y la familia, y nos comprometemos a seguir transformando nuestros programas para luchar por los derechos de la infancia en América Latina y el Caribe.
El Padre Wasson en 1979 junto a dos pequeños en NPH México

Hace setenta años, un niño de 14 años tomó dinero de la caja de limosnas de una pequeña iglesia llamada Tepetates, en Cuernavaca, México, donde el padre Wasson ejercía de capellán. El niño fue arrestado por las autoridades locales y lo ingresaron en prisión. El padre Wasson, sin embargo, en lugar de perseguir los cargos, visitó al niño en la cárcel y descubrió que sus padres lo habían abandonado y que simplemente estaba buscando medios para calmar su hambre. El amor del Padre Wasson no sólo lo llevó a perdonar, sino a buscar al niño que robó el cepillo de su iglesia, rescatarlo de la cárcel y llevarlo a casa. Al cabo de 15 días el mismo juez llamó al Padre Wasson, tenía 8 niños más en la misma situación y el Padre Wasson aceptó acogerlos. Así empezó la historia de lo que hoy llamamos la gran familia de Nuestros Pequeños Hermanos.

De este acto de bondad, perdón y restauración, nació la familia Nuestros Pequeños Hermanos y Hermanas. Si bien el Padre Wasson no tenía un plan a largo plazo, sabía que, en lugar de crear una institución, iba a formar una familia.

El padre Wasson sabía que los niños que habían experimentado un trauma y habían crecido sobreviviendo por su cuenta en el mundo, no superarían fácilmente los hábitos que habían contribuido a mantenerlos vivos. Para prevalecer sobre estos hábitos, los niños necesitaban un ambiente estable de amor incondicional donde los niños pudieran encontrar la confianza, la seguridad y un sentido de pertenencia que les hiciera sentir que eran parte de una familia.

Reconociendo el potencial catalizador de la educación, el Padre Wasson la convirtió en piedra angular de la misión de NPH. Así fue como desde 1954, centenares de niños vulnerables en México empezaron a vivir en lo que hemos estado llamando durante tantos años, un hogar de NPH, y a recibir una educación y atención médica de calidad, rompiendo las cadenas de la pobreza y emergiendo como líderes de sus propias comunidades. El Padre Wasson creía firmemente que la educación era la clave para desbloquear el potencial latente en cada niño.

DESCUBRE QUE HACE A NPH ÚNICO >

Mateo 25:40 dice: «lo que hiciera para los más pequeños de mis Hermanos y Hermanas, lo hicieron para mí«. Este versículo inspiró el nombre Nuestros Pequeños Hermanos y Hermanas y el acrónimo de NPH.

El padre Wasson prestó atención a este mensaje de 2000 años de antigüedad al encontrarse en su pequeña parroquia de Tepetates, a niños que tenían hambre, sed, padecían enfermedad y no tenían un lugar donde ir. Aquí seguimos, 70 años después de que el Padre Wasson iniciara su gran obra de servicio a la infancia más desprotegida de América Latina, 18 años después de su fallecimiento.

EXPANDIENDO LA FAMILIA

La obra que el Padre Wasson inició en 1954 en Cuernavaca, México, con aquellos primeros niños que habían robado el cepillo de la misa del domingo, creció rápidamente en México y se extendió también a toda Centro América (Honduras en 1985, Nicaragua en 1994, Guatemala en 1996, El Salvador en 1999), el Caribe (Haití en 1987, Rep. Dominicana en 2003) y Sud América (Perú en 2005, Bolivia en 2006). El Padre Wasson se aseguró de visitar cada país donde expandía la familia de NPH, acogiendo a los primeros niños y asegurándose que el equipo humano que dejaba a su cargo era una extensión de los valores humanos en los que el Padre Wasson creía firmemente. Desde la muerte del padre Wasson en agosto de 2006, NPH no se ha extendido a más países.

A lo largo de los años, hemos crecido y evolucionado, pero nos hemos mantenido siempre fieles a los valores y a la filosofía de NPH. Continuamos respondiendo a las necesidades siempre cambiantes de los niños y familias vulnerables de las comunidades en los nueve países donde estamos presentes. Estamos transformando y ampliando nuestra misión a través de un servicio comunitario y unos programas de fortalecimiento familiar que logra que las familias se mantengan unidas y que los niños no tengan que ser institucionalizados. En cierto modo, NPH se ha convertido en una familia de familias.

El hogar de St. Helene en NPH Haití en 1988

También hemos aumentado nuestro alcance y efectividad para responder a las muchas necesidades que identificamos en las diversas poblaciones que atendemos a través de asociaciones estratégicas con organizaciones de ideas afines.

El Padre Wasson se ocupó de convencer a personas en EE. UU. y Europa para que apoyaran la misión de NPH en América Latina desde sus inicios. Así fue como NPH abrió delegaciones de apoyo en Alemania, Austria, Bélgica, España, Francia, Holanda, Italia, Irlanda, Inglaterra, Suiza y USA, con equipos humanos firmemente comprometidos con la defensa de los Derechos Humanos de los niños en el mundo. Hoy, las diferentes delegaciones de NPH representan a la misión de NPH en América y Europa, son responsables de recaudar fondos para garantizar la educación, salud y nutrición en las comunidades más vulnerables y empobrecidas de América Latina, seleccionan a voluntarios internacionales, crean alianzas locales e internacionales en la sociedad, y forman parte de una comunidad internacional que aglutina a seres humanos de todo el mundo con el único propósito de defender los Derechos Humanos de los niños en el mundo.

70 AÑOS LUCHANDO POR LOS DERECHOS DE LA INFANCIA

Hoy, NPH sigue teniendo programas de cuidado residencial (antiguamente llamados “hogares NPH”) que atienden a niños, niñas y jóvenes vulnerables en un ambiente familiar. Son niños y niñas que no pueden vivir con sus familias biológicas, ya que estas no pueden garantizar las atenciones más básicas (educación, salud, nutrición) y un desarrollo afectivo en un entorno seguro y libre de violencia, que necesitan para desarrollarse adecuadamente. Pero también tenemos centros comunitarios, escuelas, clínicas y hospitales, programas de empoderamiento, programas de inserción laboral como talleres vocacionales o becas universitarias, escuelas para padres, programas de reintegración familiar (“UnaFamilia Unida”), y colaboramos estrechamente con los gobiernos locales e instituciones internacionales formando parte de las Naciones Unidas, todo en concordancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Programa comunitario de reintegración familiar NPH Honduras

Estamos orgullosos de llevar a cabo la misión que el Padre Wasson empezó hace 70 años y que se ha extendido a la comunidad, gracias a un apoyo leal y generoso de todos los que acompañan a la familia NPH a través de su dedicación, sus contribuciones, su trabajo y servicio. ¡Sin todos vosotros esta familia no sería posible!

En este 70 aniversario de NPH, no solo celebramos 70 años, sino que nos comprometemos a renovar los principios y valores que siempre nos han guiado a lo largo de nuestra misión y nuestra existencia. En un mundo asediado por grandes y cambiantes desafíos, la vida del Padre Wasson y la misión de NPH nos recuerda que el amor puede superar incluso los obstáculos más difíciles de superar. Juntos, esforcémonos por crear un mundo donde cada niño, independientemente de su origen, tenga la oportunidad de crecer, aprender y sentirse amado incondicionalmente, aportando a la sociedad su máximo potencial como ser humano.

Puedes ver nuestra línea de tiempo desde 1954 a 2024, clic en la imagen para agrandarla:

FraPont junto a la Fundación NPH apoya el taller de carpintería de NPH Honduras

Desde 2002 la Fundación NPH brinda a organizaciones en España una manera sencilla, transparente y efectiva de colaborar con nuestros proyectos en Latinoamérica.

Así empezó la relación con FraPont, una empresa que desarrolla la carpintería de proyectos arquitectónicos de gran envergadura. En 2020, Fran Pont, director general de la empresa familiar, se puso en contacto con la Fundación NPH porque querían impulsar un programa de Responsabilidad Social Corporativa con el objetivo de conectar su modelo de negocio con una escuela de formación profesional en carpintería para jóvenes vulnerables. Así fue como Frapont inició una alianza la Fundación NPH para apoyar el taller vocacional de carpintería localizado NPH Honduras.

NPH es una de aquellas organizaciones que intentan y consiguen hacer de este planeta un sitio mejor.” – comenta Fran Pont cuando se le pregunta sobre NPH.

Fran pudo viajar en 2022 a NPH Honduras para conocer el taller de carpintería de primera mano y el impacto de su alianza con la Fundación NPH. Allí pudo conversar y conocer al profesor del taller y a los alumnos de la comunidad que aprenden este oficio.

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Los talleres vocacionales de NPH, como el de carpintería en Honduras, ofrecen a adolescentes una formación profesional, una certificación reconocida por las autoridades locales, y la oportunidad de encontrar un empleo digno con el que poder mirar al futuro y ayudar a su familia.

He podido comprobar en el terreno que el equipo de personas que trabajan en NPH tienen una vocación diferente a la habitual, además de una alta profesionalidad. Ellos y ellas consiguen con su trabajo diario en el cuidado de estos niños necesitados darles ese amor y esa esperanza que tanto necesitan en su crecimiento.” – dice Fran.

En 2021, tras la reapertura de los talleres después de la pandemia, 15 jóvenes en los talleres ocupacionales de NPH Honduras consiguieron completar su formación y recibieron exitosamente su certificación en un oficio a través del organismo nacional emisor de certificaciones, CADERH. Entre estos quince había ocho niñas y siete niños.

Su misión de convertir a estos niños y niñas en personas dignas, buenas y finalmente insertarlas en la sociedad para que sean adultos autosuficientes es inmejorable. Es por ello que en Frapont nos sentimos muy orgullosos de colaborar con NPH, aportando nuestro pequeño granito de arena e intentando concienciar a nuestro entorno de la necesidad de ayudarlos.” – afirma Fran Pont.

Frapont apoya desde hace cuatro años este proyecto en Honduras. Con esta alianza, la Fundación NPH actúa como nexo entre el compromiso y los valores de FraPont en España y las necesidades de niños vulnerables en Latinoamérica. De esta manera, FraPont promueve la solidaridad y los valores solidarios entre sus empleados y clientes para poder construir un mundo más justo en el que se garantice el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.

Si estás interesado en apoyar los talleres vocacionales, colabora con la Fundación NPH mensualmente o ponte en contacto con nosotros para más información.

De estudiante a profesora en la escuela de NPH

Mirlanda* tenía solo tres años cuando comenzó el jardín de infantes en la escuela de NPH Haití. Hoy, es una joven segura y educada que trabaja como maestra en esa misma escuela, gracias a la ayuda de NPH, pero sobre todo a su resiliencia.

Comienzos difíciles

Haití es el país más afectado por la pobreza en América Latina y el Caribe, con el 80% de la población viviendo por debajo de la línea de pobreza. Muchos de los derechos de los niños en el país son vulnerados, además de sufrir inseguridad, falta de atención médica y desnutrición. El área donde Mirlanda vive y trabaja actualmente está bajo el control de las pandillas armadas.

Su mentor en NPH explica: “El desafío actual para esta joven es luchar por un lugar en la sociedad con todas las dificultades sociopolíticas en la actualidad. Cada día las cosas se están volviendo más complicadas aquí en Haití «.

A pesar de la situación económica y política en Haití, los programas NPH, tanto residenciales como en la comunidad, continúan operando para ayudar a los niños y niñas que viven allí.

LA EDUCACIÓN ES UN DERECHO HUMANO

La educación es un derecho humano, un bien público y una responsabilidad colectiva. Cuando se adoptó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la comunidad internacional reconoció que la educación es esencial para el éxito de sus 17 objetivos. El Objetivo número 4 de Desarrollo Sostenible tiene, concretamente, como objetivo “garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos” para el año 2030.

Citando a Naciones Unidas: Sin una educación de calidad, inclusiva y equitativa para todos y de oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida, los países no lograrán alcanzar la igualdad de género ni romper el ciclo de pobreza que deja rezagados a millones de niños, jóvenes y adultos.

Creciendo en la familia NPH

Tras acompañar a una de sus hermanas de pequeña al hospital, Mirlanda se contagia de tuberculosis, pero lucha junto al tratamiento para curarse. La historia de Mirlanda se mezcla con la de NPH cuando de muy joven encuentra una segunda oportunidad dentro de nuestro programa St. Helene, uno de los hogares residenciales de NPH Haití en las montañas, allí encuentra una segunda familia donde se la apoya y se la ofrece unas oportunidades para desarrollarse. Mirlanda estudió primaria y secundaria en la misma escuela que St. Helene tiene abierta a la comunidad. En St. Helene residen unos 430 niños que viven allí, así como 350 niños que vienen a la escuela desde las comunidades locales cada día.

Mi nombre es Mirlanda. Soy una joven beneficiaria de los programas de NPH Haití», explica,» crecí en St. Helene, uniéndome a una edad muy temprana donde me ofrecieron salud, educación y todo tipo de ocio. A lo largo de mi estadía en St. Helene, viví una experiencia muy hermosa y aprendí a compartir, amar y comprender mejor a los demás«.

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Devolviendo con amor

«Ahora, soy estudiante universitaria, gracias al apoyo de todos nuestros donantes», continúa, «hoy, trabajo como maestra en la escuela NPH, quiero contribuir en la educación de mi país. En nombre de cada uno de estos niños y niñas, muchas gracias a todos nuestros donantes y padrinos. Gracias por permitirles realizar sus sueños «.

El analfabetismo en Haití sigue siendo uno de los más altos de América Latina y el Caribe, alrededor del 50% de los niños y niñas en edad de escolarización obligatoria no están matriculados en la escuela. La infraestructura escolar en el país es pobre y el conflicto armado agravan la situación, haciendo cerrar a muchas escuelas u obligando a muchos niños a quedarse en sus hogares sin poder llegar. Las escuelas de NPH son clave para apoyar a las familias y empoderar a niños y niñas, además todos los niños que atienden nuestras escuelas reciben dos comidas y atención médica regular para asegurar su bienestar.

Durante estos últimos años de violencia y aumento del conflicto armado hemos tenido que cerrar momentáneamente alguna de nuestras escuelas, sobre todo las ubicadas en la capital, pero nuestro objetivo es ofrecer un lugar protegido y seguro donde trabajadores y niños puedan atender y mantener sus derechos más básicos. Ofrecer un lugar donde su presente y su futuro sea la prioridad.

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*Nota de privacidad: los nombres de los niños, marcados con un asterisco, se han cambiado para proteger su privacidad.

Bobbi Se Salva En La Unidad De Desnutrición Del St. Damien

La desnutrición es una de las mayores causas de mortalidad infantil en Haití. Para Bobbi, casi era demasiado tarde, pero los especialistas en nutrición del Hospital St. Damien le dieron a sus 2 años una oportunidad de luchar.
Madres cuidan de sus hijos e hijas ingresados en la unidad de desnutrición del Hospital St. Damien

La desnutrición infantil sigue siendo uno de los mayores desafíos de desarrollo en Haití. La inseguridad alimentaria y el conflicto armado son unas de las mayores causas. Sin embargo, también se combinan con enfermedades infecciosas, falta de atención adecuada y mal acceso a los servicios de agua, salud y saneamiento.

Según el informe de 2017 Demographic and Health Surveys realizado por USAID, la población de Haití era de 10.8 millones, 1.2 millones de los cuales tenían menos de 5 años. Los datos nutricionales en el informe también encontraron que el 22% de la población infantil sufría de retraso en el crecimiento, el 10% tenía bajo peso y el 66% sufría de anemia, una condición causada por deficiencias de hierro y vitaminas. Desde entonces, la población haitiana ha aumentado a casi 11.2 millones, con pocos datos sobre el estado de salud de los niños. Pero con los disturbios civiles, las crisis políticas y Covid-19 que continúan sofocando el desarrollo del país, es poco probable que los dilemas causados por la desnutrición hayan mejorado.

Aquí es donde la necesidad de la unidad de desnutrición en el Hospital Pediátrico St. Damien de NPH es de vital importancia en Haití. En el departamento de desnutrición del St. Damien los niños con desnutrición severa son hospitalizados durante seis semanas y son tratados en función del protocolo nacional. Este departamento trata a niños de muchas áreas del país. Los pacientes primero reciben una fórmula líquida especial hecha de multivitaminas.

En 2022, el departamento tuvo ingresados a 194 niños con desnutrición severa, y más de 130 consultas y tratamientos en el programa.

Niñas visitan a un bebe ingresado en la unidad de malnutrición

Uno de esos niños fue Bobbi, quien recientemente celebró su segundo cumpleaños, aunque el doctor Marc Alexandre Dervil, el médico a cargo de la unidad de desnutrición en el St. Damien, constata la suerte de estar vivo. “Tenemos personal profesional y hacemos todo lo posible para tratar a los niños que vienen a nosotros. Pero la desnutrición es una de las mayores causas de mortalidad infantil en Haití. Nos complace que Bobbi todavía esté con nosotros”.

La madre de Bobbi, Carmite, tiene 42 años, es madre de tres hijos, y dirige un puesto en el mercado de verduras en las calles de Martissant, un vecindario a las afueras del Port-Au-Prince, donde también vive. Carmite recuerda que en el pasado había sido un buen lugar, pero ahora ha sido asumido por pandillas y es una zona roja conocida por el resto de haitianos. «En un buen día, gano 1,000 gourdes [15 €], pero ahora esa cantidad es muy rara, especialmente con los problemas que afectan el área«.

Los problemas financieros de Carmite se exacerbaron cuando el negocio de carbón de su esposo se cerró. A pesar de sus mejores esfuerzos para encontrar un trabajo estable, ha resultado difícil. En ocasiones, ha tenido que pedir prestado dinero a familiares y amigos para poner comida en la mesa, lo que la hace sentir avergonzada porque también tienen sus propias preocupaciones financieras. Evitar cada día las actividades de las pandillas es vivir en tensión constante, y no hay oportunidades porque la violencia lo consume todo, Carmite no puede tener un puesto fijo para vender sus verduras a causa de esto, y ahora cada día tiene que evaluar el estado de los grupos armados.

A veces se refugia con familiares o amigos, ya que no puede pagar el alquiler en su pequeña casa, que es 10,000 gourdes al año [160 €]. Carmite, confiesa que, en tiempos de escasez, su familia a veces tiene que soportar el hambre durante varios días y el dolor de ver a sus hijos llorar constantemente la drena.

«Hago todo lo posible para alimentar a mis tres hijos y darles todo lo que pueda para que puedan vivir una vida saludable, pero es difícil«, dice Carmite.

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Carmite alimenta a Bobbi durante su ingreso en el hospital St. Damien

Hace unos meses, Carmite comenzó a ver un declive en la salud de Bobbi, quien tenía 20 meses en ese momento, cuando sus tobillos comenzaron a hincharse y desarrolló una tos. Su tía pensó que eran gusanos intestinales, y comenzaron a darle tés de hierbas, pero su salud continuó deteriorándose, y lloraba incontrolablemente debido a los dolores abdominales. Una de las causas de la desnutrición es que debilita el sistema inmune, provocando otras enfermedades, como infecciones de piel y pulmón, incluida la tuberculosis y la gastroenteritis.

En pánico, Carmite llevó a Bobbi a un médico en su vecindario, quien señaló que tenía bajo peso y lo remitió a las Hermanas de la Clínica de Caridad. Una vez allí, los médicos lo diagnosticaron con edema generalizado, llagas ulcerosas y un síndrome de tos, y rápidamente lo remitieron al Hospital St. Damien.

«Tenía 22 meses y pesaba 10 kg cuando llegó a nosotros, lo cual es extremadamente bajo peso«, dice la enfermera Wilenda Joseph, una de las cuatro enfermeras en la unidad, quien trabaja junto con 11 auxiliares. Al llegar, rápidamente recibió un tratamiento de estabilización nutricional, recibiendo pasta de cacahuete y leche terapéutica. Bajo el atento cuidado de los especialistas nutricionales, su condición comenzó a mejorar durante dos semanas.

Verlo en esa situación tan delicada fue desgarrador. Los médicos y las enfermeras me hicieron muchas preguntas difíciles, me sentí avergonzada de responder, pero sabía que era para el beneficio de Bobbi«, dice Carmite.

La desnutrición todavía tiene un mal estigma en Haití, lo que causa vergüenza a los padres cuyos hijos lo sufren. Las causas generalmente están vinculadas a la falta de medios y educación nutricional. Los padres a menudo no les dicen a los médicos la verdad sobre qué y cuán frecuentes alimentan a sus hijos, ya sea por vergüenza o porque sienten que proporcionan una dieta suficiente. Carmite es un caso excepcional; se sinceró con el personal médico explicándoles que solo había podido alimentar a sus hijos pan y arroz cuando no había dinero. Las enfermeras le dijeron que era milagroso que sus dos hijos mayores tampoco mostraran más signos de desnutrición.

Bebe ingresado en la unidad de desnutrición del Hospital St. Damien en Haití

Según el médico Marc Alexandre Dervil, la unidad de desnutrición en St. Damien atiende a tres áreas: el programa terapéutico ambulatorio, el programa de nutrición adicional y la estabilización nutricional. En la mayoría de los casos, pueden tratar a los niños, aunque debido a la falta de comprensión sobre la desnutrición, los padres a menudo traen a sus hijos en una condición muy extrema, lo que dificulta la recuperación completa.

La unidad tiene 12 camas, que los niños ocupan entre dos semanas y un mes. Una vez que el niño es dado de alta, se programan chequeos y consultas de terapia para monitorear la salud del niño.

Hacemos todo lo posible para educar e informar, y en la mayoría de los casos los padres escuchan y sus hijos mejoran. No obstante, hay varias razones por las cuales los padres no pueden alimentar a los niños adecuadamente, como el desempleo, la violencia e inseguridad, bajos ingresos, embarazo temprano, familia de padres solteros, etc.”, confirma el Dr. Marc.

«Tenemos mucha confianza y hacemos todo lo posible con los recursos que tenemos en el hospital para tratar a estos pacientes desnutridos y esperamos que con esfuerzos sostenidos que los niños progresen y regresen a casa sanos«, agrega.

Si bien la situación económica de Carmite aún no ha mejorado, se siente aliviada de ver a Bobbi sonriendo y jugando con sus hermanos.

«Nunca habría tenido suficiente dinero para pagar la atención de mi hijo. Gracias al Hospital St. Damien y a los médicos y enfermeras que lo salvaron. Ahora tiene buena salud«, concluye Carmite.

*Se han cambiado los nombres de los niños y los padres para proteger la privacidad

El Hospital Pediátrico St. Damien brinda más de 80.000 servicios anuales, y ofrece atención médica y tratamientos de alta calidad a niños, niñas y familias en Haití. Es el único hospital de esta envergadura en el país, y el único con unidad oncológica infantil. Mantener el hospital abierto en medio del conflicto bélico y la inestabilidad del país es una tarea complicada, nuestro personal se arriesga cada día para poder ofrecer los derechos más básicos a la población más vulnerable.

Por tan solo 10 € al mes, 0.30 céntimos al día, puedes ayudar al Hospital St. Damien y cambiar las vidas de miles de niñAs y niños haitianos

6 Hermanos Luchando Por Sus Sueños

La familia Mux Cumez consta de 6 hermanos de entre 10 y 21 años de edad. En 2014 ingresaron al programa residencial de NPH Guatemala, sus padres estaban intentando emigrar a Estados Unidos para encontrar un futuro mejor, su hermano mayor no tenía los recursos necesarios y el objetivo era mantener a los hermanos juntos. Para cubrir las necesidades de la familia y ofrecer un hogar se unieron a la familia de NPH.

En la última década, la migración de latinos a Estados Unidos ha estado creciendo, la necesidad de encontrar mejores oportunidades y huir de la violencia son un motivador para los millones de latinos que emprenden un viaje peligroso e incierto para llegar a EE.UU. Esta situación además ha creado un negocio paralelo con grupos y bandas que explotan la necesidad de estas personas con la promesa de ayudarles a entrar en el país.

Con la perspectiva de poder apoyar a su familia fue que los padres de esta familia intentaron varias veces emprender el viaje con ayuda de “coyotes”, quienes pueden cobrar 10.000 dólares o más por persona. Lo que sucede en muchas situaciones es que los migrantes que consiguen entrar son devueltos por el gobierno estadounidense a sus países, dejando además a estas personas con una deuda insufrible. Durante este periodo, los hermanos Mux Cumez quedaron al cuidado del hermano mayor, Alvaro, quien en contacto con la procuraduría de la niñez de Guatemala vieron la posibilidad de apoyarlos en el programa residencial de NPH Guatemala.

Los hermanos en 2014 tras ingresar en el programa residencial de NPH Guatemala

Ingresar a NPH en 2014 fue una transición para todos los hermanos, “eran tímidos” recuerda uno de los cuidadores. Josue, que por aquel entonces solo tenía 1 año, fue el que más rápido se adaptó. “Son unos hermanos muy luchadores tanto en la escuela como en sus logros personales” recuerda la trabajadora social.

En 2019 el equipo de UnaFamilia Unida de NPH Guatemala, tras evaluar y consultar con los hermanos, consideró reintegrarlos con la familia de nuevo. UnaFamilia Unida es el programa de reintegración familiar de NPH, que apoya niños y niños para que vuelvan a vivir con sus familias mientras mantienen el apoyo y ayuda de NPH para que puedan alcanzar todo su potencial. Durante su estancia en NPH Guatemala, los hermanos siempre mantuvieron contacto con sus dos hermanos mayores, quien los visitaban siempre que era posible, por eso se avaluó la posibilidad de reintegrarlos.

Los hermanos con la trabajadora social de NPH en su casa.

Fue muy emotivo volver a tener a mis hijos todos juntos en casa” – explica la madre – “ha sido una etapa difícil para mí, pero estoy muy agradecida con NPH por acogerlos con tanta compasión, darles la oportunidad de estudiar y todo lo que nosotros no podíamos ofrecerles. Mi mayor sueño es que mis hijos sigan estudiando, se gradúen y cumplan sus sueños.

Fue una gran sorpresa volver a ver a mis padres, no los había visto durante años, pero estoy muy contento de que estén de vuelta y poder vivir con ellos y mi hermano” – explica Oliver, uno de los hermanos.

La familia Mux Cumez junto a su madre y su hermano Alvaro en 2021

DESCUBRE LA GRADUACIÓN DE DOS DE LOS HERMANOS EN 2023

¿QUIERES SABER MÁS SOBRE EL PROGRAMA UNAFAMILIA UNIDA? >

Desde 2019 los hermanos viven con sus padres en la localidad de San Andrés Itzapa, un pueblo rural encantador, a escasos 15 minutos en camioneta de nuestro centro Casa San Andrés, en NPH Guatemala. La familia todavía está bajo el programa UnaFamilia Unida y los hermanos reciben apoyo de NPH con becas educativas, transporte, revisiones médicas periódicas y apoyo de salud. De esta manera, esta familia puede mantenerse unida y cubrir los derechos básicos con el apoyo permanente de NPH, quien además los visita regularmente para seguir ofreciendo su ayuda de una manera sostenible.

En 2023 dos de los hermanos se graduaron, un logro increíble y merecido de esta familia de hermanos luchadora. Álvaro, el hermano mayor, nos explicaba la primera semana de 2024 que habían pasado una Navidad muy bonita, con muchas festividades, y nos actualizaba con orgullo de sus hermanos. Esdras le gustaría estudiar enfermería, aunque todavía le quedan dos años para cumplir la mayoría de edad y poder matricularse, está muy entusiasmado con la idea. Dani, otro de los hermanos, empezará este año bachillerato, ya que quiere estudiar para ser profesor de educación física. Rosalin, ingresa en la universidad para estudiar turismo y hostelería. Álvaro, por su parte, está finalizando las etapas para finalizar derecho y defender su tesis, carrera que ha combinado con trabajos y esfuerzo para asegurarse de que sus hermanos pudieran tener un hogar estable donde volver.

Alvaro junto 3 de sus hermanos en diciembre 2023

Novedades en el régimen fiscal del sector no lucrativo

El Real Decreto-ley 6/2023, de 19 de diciembre, aprueba relevantes modificaciones en la Ley 49/2002 del régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo, con efectos desde el 1 de enero de 2024.

Mejoras en la fiscalidad de entidades no lucrativas en 2024

Incremento de los porcentajes de deducción

En el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas se incrementa la cuantía de las donaciones por micromecenazgo de 150 a 250 euros, de los que los contribuyentes se podrán deducir el 80%, es decir, hasta 200 euros. Los donativos que excedan este importe también incrementan el porcentaje de deducción del 35% al 40%.  

Este porcentaje será del 45% cuando en los dos períodos impositivos inmediatos anteriores se hubieran realizado donativos, donaciones o aportaciones con derecho a deducción en favor de una misma entidad, siendo el importe del donativo de este ejercicio y el del período impositivo anterior, igual o superior, en cada uno de ellos, al del ejercicio inmediato anterior.

Impuesto sobre sociedades

En el Impuesto sobre Sociedades aumenta igualmente el porcentaje de la deducción por donativos del 35% al 40% y, además, si las aportaciones son regulares en el tiempo, a partir del tercer año se incrementan al 50%, lo que supone una mejora significativa.

Además, se eleva el límite de base imponible que opera como tope para la deducción del 10% al 15%–una deducción del 50%, con posibilidad de obtener algún retorno como contraprestación a la donación. Las cantidades que excedan de este límite se podrán aplicar en los períodos impositivos que concluyan en los diez años inmediatos.

Estos cambios legislativos han entrado en vigor el 1 de enero de 2024 y puede valorarse positivamente para el sector no lucrativo. Esperemos que estos cambios tengan un beneficio y un impacto para nuestra sociedad.

Si requieres o buscas más información concreta sobre estos cambios de ley, la firma de abogados Cuatrecasas ha elaborado un documento detallado que puedes descargar en su web.

Encuentro de Familias Catalanas Adoptivas de Niños en Haití

La Fundación NPH junto la asociación Adopta organiza su primer evento juntos para reunir a las familias de Cataluña que han adoptado en Haití.

Este encuentro tiene como objetivo reunir a las familias de Cataluña que han adoptado en Haití, reunirlas y organizar un encuentro donde puedan compartir experiencias de vida. De esta manera también queremos acercar Haití a estas familias y a sus hijos, crear un vínculo, presentar tradiciones y la cultura haitiana como parte conectora de la familia.

  • Fecha: Sábado 27 de enero de 2024
  • Hora: 17:00 hs.
  • Lugar: Franciscanos de Barcelona, sede de la fundación NPH. C/ Elisa, 23
  • Organiza: Fundación NPH y Adopta

El evento contará con diversas actividades a cargo de Adopta y de la Fundación NPH. Tendremos actividades para que los niños puedan pintar, colorear y crear un mural con el lema: «Haití, nos une a todos.«

El acto también incluirá una merienda para que todas las familias puedan compartir experiencias, gracias a la colaboración con Adam Foods España.

Contacta con nosotros si requieres información extra.

Una graduación muy especial

Xavier Adsarà director de la Fundación NPH viaja frecuentemente a los programas que NPH tiene en América Latina, pero este viaje a Guatemala fue más especial porque pudo asistir a la graduación de uno de sus ahijados que forma parte del programa UnaFamilia Unida.
tesminio padrino del programa UnaFamilia Unida en Guatemala

Xavier Adsarà, viernes 17 de noviembre 2023:

Cuando apadrinamos en casa (yo, mi pareja y nuestros 2 hijos, José María y Adama), nunca eres totalmente consciente del gran impacto que tiene nuestra pequeña ayuda en alguien como Esdras, un joven de 15 años de edad que formaba parte del programa UnaFamilia Unida, que garantiza la educación y la atención médica de niños y jóvenes que viven en condiciones de vulnerabilidad con la familia biológica.

Esdras vive con sus padres en la localidad de San Andrés Itzapa, un pueblo rural encantador, a escasos 15 minutos en camioneta de nuestro centro Casa San Andrés, en NPH Guatemala, que precisamente cuenta, entre otros programas, con uno de protección, es nuestro centro de cuidado residencial para más de 50 niños y jóvenes vulnerables que han ingresado en NPH por orden del juez, al no tener garantizados sus derechos más fundamentales en un entorno libre de violencia. Estos jóvenes no pueden vivir con su familia biológica.

LEE AQUÍ LA HISTORIA DE LA FAMILIA DE ESDRAS >

Pero el caso de Esdras es muy distinto, el sí puede vivir con su familia biológica y sus 8 hermanos, ya que el entorno familiar es pobre, pero puede crecer en un entorno pacífico y libre de violencia. Sus padres quieren y aman a sus hijos, pero debido a su situación de extrema precariedad, no pueden garantizar la educación y la salud de sus 8 hijos.

Sin embargo, quiero recalcar que constituyen una familia unida, que se quieren, apoyan y cuidan unos de los otros.

Hace apenas 5 días llegué como director de la Fundación NPH en España, a visitar NPH Guatemala, para apoyar a NPH en la recepción oficial de la Cooperación Española en Guatemala, lo que denominamos la AECID (Agencia Española de Cooperación al Desarrollo), pero también para participar de la celebración del 27 aniversario de NPH Guatemala y del encuentro anual de Hermanos Mayores (niños convertidos en personas adultas que crecieron en NPH cuando yo ejercí de voluntario hace exactamente 23 años).

Al llegar a NPH Guatemala, me enteré de que Esdras (15 años) y su hermano Dani, de 17 años, iban a graduarse en su escuela en San Andrés Itzapa, y que la familia me había invitado a compartir este gran momento acompañado del equipo local de NPH del programa “UnaFamilia Unida”.

El miércoles 15 de noviembre a las 3 de la tarde fuimos a recoger en la camioneta de NPH a gran parte de la familia de Esdras en su casa. Jorge (hermano mayor de NPH Guatemala, nuestro conductor, el primer niño que fue acogido en NPH Guatemala en 1997), nos llevó a la escuela de S. Bartolomé, en la cima de la montaña de S. Andrés de Itzapa, desde donde se visualizaba todo un gran valle verde con unas vistas preciosas a la región.

No soy capaz de expresar la emoción que sentí al presenciar la graduación de Esdras y su hermano Dani, acompañando a la mamá de Esdras, su hermano Álvaro (30 años, 4.º de abogacía) y el resto de la familia. Poder presenciar, vivir y acompañar a esta familia, en la graduación de 2 de sus hijos, con la ayuda de NPH, ha sido maravilloso y fue una constatación de la importancia de nuestro compromiso con la misión de NPH. Un recuerdo imborrable que llevaré el resto de mis días conmigo.

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Tras la graduación, nos desplazamos hasta la casa de Esdras, con sus 8 hermanos, y su mamá, a los que se sumaron algunos de sus vecinos más cercanos y su padre (llegó muy tarde del trabajo, es vigilante en Parramos), y alrededor de una gran mesa localizada en el centro de su humilde vivienda, seguimos celebrando las graduaciones. La cena consistió en un plato de arroz, salsa y pollo, y un rico “fresco” (así se le llama a las bebidas de agua y jugo de fruta local).

Durante la cena, Esdras y su hermano Dani recibieron regalos del equipo de UnaFamilia Unida de NPH Guatemala, de sus vecinos y de mi persona como padrino, tras los cuales empezamos a soltarnos y bromear unos con otros. Terminamos todos riendo abiertamente, y lanzándonos “puyas” (bromas) con una naturalidad y una espontaneidad que parecía que nos conociéramos desde hace años.

Al final de la cena, llegaron los tradicionales parlamentos por parte de la mamá de Esdras, su hermano Álvaro, Dani y mi persona. Recuerdo las palabras de Dani perfectamente, cuando recordó con mucha emoción como superaron recientemente uno de los instantes más duros de su vida, la enfermedad de su madre, que estuvo a punto de no alcanzar la celebración de la graduación de sus 2 hijos, un logro difícil de alcanzar antes de la llegada de NPH a esta familia.

…. Y ahora, Javier, estas palabras son para ti. Y me miró fijamente, la cierta timidez se volvió en una mirada tierna y dulce. Javier, pensábamos que no vendrías a la graduación de Esdras, pensábamos que no tendrías tiempo de venir, pensamos que no nos acompañarías en este día tan importante de nuestras vidas y para nuestra familia. Yo le decía a Esdras, no creo que venga, no te hagas ilusiones. Y, sin embargo, aquí estás, con nuestra familia y todos nosotros, acompañándonos. Gracias”.

No puedo explicar la emoción que me embargó estar en esta mesa, acompañando a Esdras, Dani y su familia, en ese momento comprendí la importancia de mi presencia en ese día especial, tan íntimo para la familia y el propio Esdras. Y la importancia del compromiso que asume NPH y nosotros como padrinos cuando apadrinamos a un joven de la comunidad que vive con su familia, dentro del programa “UnaFamilia Unida”.

La mamá de Esdras, hace unos meses, sufrió unos dolores en la cabeza de tal intensidad que le paralizó su vida diaria. No tenían medios para ir al doctor, y recibir un diagnóstico y un tratamiento adecuado. NPH ha intervenido para acelerar y cubrir las pruebas diagnósticas, visitas al médico y el tratamiento a aplicar. Sus hijos han cuidado de ella durante todo este tiempo con un cariño inmenso, proporcionándole todo el amor y el cariño que unos hijos pueden dispensarle a una madre, aun a pesar de las limitaciones económicas que sufren por su propia condición de pobreza extrema. En estos momentos ya podemos confirmar que la mamá de Esdras padece un problema de circulación sanguínea que le provoca problemas de tensión arterial elevada. En el momento que estoy escribiendo estas líneas, la mamá, Berta, tiene cita al cardiólogo y todavía no se sabe el alcance de su enfermedad, pero ya se ha descartado al menos la presencia de un tumor, lo que nos tranquiliza a todos. La familia de Esdras, podrá seguir disfrutando de una vida en familia con su madre, como hasta ahora.

¿QUIERES SABER MÁS DEL PROGRAMA UNAFAMILIA UNIDA? >

Esdras sueña con seguir estudiando, ir a la universidad y ser médico. Dani sueña con seguir estudiando, ir a la universidad y ser profesor de deporte.

Su hermano mayor, Álvaro, terminará su carrera de abogacía en apenas 2 años y mientras sigue compaginando sus estudios con un trabajo estable que le permite pagarse sus estudios y apoyar a la familia. Durante la celebración de la graduación de Esdras, Álvaro me comentó que siempre que puede les habla a sus hermanos de la importancia de centrarse en los estudios y no ser padres a una edad temprana. Es la única forma de salir de la pobreza y poder alcanzar una vida mejor, con estudios y preparación. Pero deben ser fuertes ante la presión cultural que hay en Guatemala de ser padres y casarse a temprana edad, lo que obliga a la mayoría de los jóvenes a interrumpir sus estudios, su futuro, y sus sueños de una vida mejor por un trabajo muchas veces informal, y nunca bien pagado.

Roseline, la hermana mayor de Esdras, también trata de alcanzar sus sueños y desea seguir estudiando.

Todo esto es posible gracias al programa “UnaFamilia Unida”, que trata de mantener a la familia unida, garantizando el derecho fundamental que tienen todos los niños de acceder a una educación y salud para los hijos que conviven con la familia biológica que no puede garantizar estos mismos derechos.

De esta forma, mantenemos a la familia unida y podemos romper con la situación de pobreza intergeneracional. Y así, las familias de la comunidad se mantienen unidas.

Que maravilla poder formar parte de NPH y de este programa.

¿Qué hubiera sido de la suerte de Esdras y sus 8 hermanos de no ser por NPH?

NPH sigue haciendo una labor maravillosa desde hace casi 70 años y animaría a todo los que lean estas palabras a que se conviertan en padrinos de un niño o una niña que forma parte del programa “UnaFamilia Unida” en NPH.

La oportunidad de lograr esperanzas y sueños

La Navidad es una época especial del año para Maribel, quien llegó a Casa Padre Wasson en 2005. Maribel mira al nuevo año con un nuevo optimismo, gracias a las oportunidades proporcionadas por NPH Bolivia.

NPH empezó sus programas en Bolivia en 2005, y ese mismo año que el programa residencial abría sus puertas, Maribel* llegó con su hermano cuando tenía 4 años y ahora, después de 15 años en la casa, Maribel está completando su año de servicio y está deseando comenzar sus estudios universitarios el próximo año.

Antes de llegar a NPH, Maribel y su familia vivían en La Angostura, un pequeño pueblo ubicado a 46 kilómetros al sur de la ciudad de Santa Cruz, sentado en el borde oriental de la cordillera de los Andes. Su madre falleció antes de que Maribel cumpliera su primer año de vida y su padre estaba fuera de casa durante períodos prolongados de tiempo para trabajar y poder apoyar a su familia.

«No recuerdo gran parte de mi vida antes de NPH Bolivia, pero sí recuerdo estar sola en mi casa con mi hermano mientras mi padre estaba trabajando«, recuerda Maribel. «Y a veces mi hermano también se quedaba en casa de su amigo, así que yo estaba completamente sola«.

Maribel sonrie hace 15 años durante su primer año en NPH

Antes de cumplir cinco años, tomaron la decisión de venir a NPH ella y a su hermano. Con todo su alrededor nuevo, incluido todas las personas de NPH, las primeras semanas fueron especialmente difíciles para la joven Maribel.

«Fue difícil venir a la casa al principio porque no quería dejar a mi padre«, explica. «Era una niña muy tímida cuando llegué porque había tanta gente aquí que no conocía y no tenía amigos«.

A medida que pasó su primer año en NPH, Maribel comenzó a sentirse más cómoda y segura, y comenzó a hacer nuevos amigos. Se adaptó a NPH, disfrutando de los eventos que se realizaban y disfrutó especialmente celebrando los cumpleaños de los niños cada mes.

Ahora, después de 15 años, Maribel ha visto de primera mano las oportunidades que ofrece su familia de NPH y cómo se le ha dado la oportunidad de cambiar el curso no solo de su vida, sino también de su familia.

A través de mis experiencias, aquí me he vuelto más responsable. He mejorado mis estudios, aprendí a trabajar y fortalecí mi fe«, dice ella. «Estoy muy agradecida de poder usar lo que aprendí para mejorar mi vida, la vida de mi familia y ayudar a otros«.

Maribel junto a su hermano, quien también creció en NPH.
Maribel junto a su padre durante una visita familiar.
¿te gustaría apadrinar a una joven como Maribel? >

Una de las partes más especiales de NPH, según Maribel, es cómo todos son una gran familia. Ese sentimiento aumenta durante la temporada de vacaciones.

El día de Navidad, la casa comienza el día entregando los regalos a cada niño al lado del árbol de Navidad. Por la noche, los niños más pequeños representan escenas del pesebre frente a toda la casa. Después de la obra, la casa come una cena especial y luego baila durante toda la noche.

«Mi parte favorita cada Navidad es la cena porque todos podemos estar juntos como una familia y compartir en este día especial«, dice ella. «Todos somos como hermanos y hermanas el uno al otro y todos están sonriendo y pasando un buen rato«.

La Navidad es seguida rápidamente por el Año Nuevo. A medida que se acerca el nuevo año, Maribel concluirá su año de servicio, donde ha trabajado en el departamento de almacenamiento y compras, así como seis meses trabajando como cuidador en nuestra casa de los niños más jóvenes, San Gabriel.

Maribel junto a un voluntario en Bolivia durante las vacaciones de invierno.
¿te gustaría becar a un universitario? >

Cuando termina un capítulo, comienza otro. Maribel comenzará sus estudios universitarios en la ciudad de Santa Cruz, donde quiere estudiar contabilidad o arquitectura. Ella espera poder ver a más de sus amigos y familiares que estén más cerca de la ciudad y comenzar el próximo capítulo de su vida.

«En los próximos años, espero poder terminar mis estudios con buenas calificaciones, encontrar un trabajo, viajar solo o con mi padre, y pasar más tiempo con aquellos que se han convertido en mi familia«, dice Maribel.

Con sus ojos en el futuro, mientras continúa en el camino hacia el éxito, nunca olvidará el impacto que NPH no solo ha tenido en ella, sino también en su familia. Ella está agradecida por las oportunidades que le han dado y nunca olvidará cómo cambió su vida una vez que llegó a NPH.

«En NPH, todos estamos unidos como familia y tenemos las oportunidades de lograr nuestras esperanzas y sueños«, concluye Maribel. «También te deseo una feliz Navidad«.

¿Te gustaría apoyar a los niños y niñas de NPH con una donación extra esta navidad?

*Los nombres de los sujetos se han cambiado para proteger su privacidad